Trump fracasa en su intento de reemplazar el Obamacare

Trump sostiene un bate de béisbol durante un acto de apoyo en la Casa Blanca a los productos hechos en EE UU. :: carlos barria / reuters

Como no logra convencer a todos los republicanos, el presidente parece optar por dejar morir el sistema sanitario básico

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Malas noticias para los trumpistas: el Obamacare sigue vivo. Los republicanos no podrán colgarse la medalla de anular la reforma sanitaria de Barack Obama con un contundente voto en el Congreso, como habían prometido, aunque las medidas que han tomado hasta ahora han servido ya para precipitar su fracaso. Con eso sueña Donald Trump, ajeno al factor humano detrás de la batalla política. Casi 44.000 personas morirán cada año si se anula, según un estudio del New England Journal of Medicine. Otros 32 millones sufrirán al quedarse sin cobertura sanitaria, según la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO).

Nada de eso parece importarle a Trump. «Ya lo he dicho antes, dejad que Obamacare fracase y será más fácil», sugirió ayer. Su partido prefería reemplazarlo por otra ley sanitaria que salvase partes de la Ley de Atención Sanitaria Asequible (ACA), en la que Barack Obama invirtió su capital político, pero no ha sido capaz de ponerse de acuerdo para obtener los 51 votos que necesitaba, a pesar de tener 52 escaños en el Senado y el voto de desempate que ejerce el vicepresidente. Trump culpa a los demócratas, a los que llama «obstruccionistas» por haberse negado en bloque a apoyar sus esfuerzos, pero con mayoría en ambas cámaras el Partido Republicano tiene pocas excusas.

Con el senador John McCain de baja por una operación cerebral y dos legisladores radicalmente opuestos -Susan Collins y Rand Paul-, la formación conservadora no podía permitirse deserción alguna. Tampoco nadie quería enfrentase solo a la furia de Trump. Mientras el presidente intentaba seducir a los que creía indecisos con una cena en la Casa Blanca, los senadores Mike Lee (Utah) y Jerry Moran (Kansas) dieron la sorpresa al emitir comunicados en Twitter anunciando que no apoyarían la propuesta de ley elaborada por el líder del Senado, Mitch McConnell, ni aunque se negociasen pequeñas modificaciones.

A Trump la noticia le cogió tan por sorpresa que ni siquiera estalló. «Estoy muy decepcionado», reconoció. «Llevo siete años escuchando que vamos a anular Obamacare y cuando finalmente tenemos la oportunidad de hacerlo, no la aprovechan», se lamentó.

El líder del Senado ha aceptado la opción 'nuclear' de volar por los aires el Obamacare sin tener ninguna alternativa con la que reemplazarlo, tal y como votaron hace dos años, cuando Obama vetó su decisión. El plan de entonces era esperar dos años a aprobar una nueva ley, pese a que eso causaría una auténtica masacre sanitaria.

Indecisiones

Ahora que no es un farol, a sus colegas les tiembla el dedo en el gatillo. Tres de las cinco mujeres republicanas en el Senado anunciaron ayer que no apoyarán esa decisión con su voto. Se trata de Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska) y Shelley Moore Capito (Virginia Occidental), pero otros menos valientes lo susurraban en los pasillos. «Los que ganaron las elecciones en 2015 prometiendo a sus votantes que anularían el Obamacare necesitan volver a ellos y explicarles por qué ahora faltan a su palabra», les atacó el senador Rand Paul. Para este libertario conservador, el exceso de regulaciones es lo que ha disparado el precio de los seguros médicos, que alcanzan la friolera de hasta mil dólares (870 euros) al mes por persona. Pese a los subsidios del Obamacare, 27 millones de estadounidenses siguen si poder permitírselos.

«En algunos Estados (las pólizas) se han disparado un 200% con franquicias por las nubes, es un desastre», recordó Trump. Como él mismo ha eliminado mediante orden ejecutiva la obligatoriedad de contratar una póliza privada, las compañías ya han empezado a salirse de los mercados que creó la ley. El sistema que generó la ACA empieza a desmoronarse al perder su pilar básico. «Dejaremos que fracase y entonces los demócratas vendrán a suplicarnos que los arreglemos», insistió ayer Trump.

Más conciliador tras la derrota, el líder del Senado prometió negociar con sus «amigos demócratas» un plan para sustituir la ley que ya está herida de muerte. «No es que vaya a fracasar. Ya ha fracasado. Está acabada», sentenció Trump.

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