Trump se enfrenta a su gran 'desastre'

Viaja a Puerto Rico tras recibir severas críticas y encararse con las autoridade locales por la gestión de la tragedia del huracán 'María'

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Donald Trump llega hoy a Puerto Rico para comprobar la devastación causada por el huracán 'María', que se llevó por delante lo poco que había dejado en pie el 'Irma'. Viaja al Estado libre asociado dos semanas después del desastre en medio de críticas de «abandono» vertidas por puertorriqueños y congresistas de Washington y tras la polémica respuesta a las quejas de Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan, y de otros alcaldes a quienes responsabilizó de las malas infraestructuras de la isla y acusó de «querer que se les dé todo hecho».

Lo ocurrido en Puerto Rico es ya el mayor 'desastre' para el millonario presidente en lo que lleva de mandato. En su viaje verá que más de tres millones de personas, de los 3,5 que habitan en la isla, permanecen sin luz, ni agua y sufren de escasez de alimentos, todo ello con la mitad de los hospitales todavía cerrados. Verá también que hay comunidades aisladas por carretera, donde aún se están recuperando cadáveres, donde el agua escasea y las casas se convirtieron en un amasijo de maderas. El alcalde de Utuado, Ernesto Irizarry Salvá, advierte: «Puede que la gente tenga dinero, pero no hay nada qué comprar. Solo ha abierto el puesto de pinchos».

Al llegar a la Casa Blanca después de un domingo jugando al golf con sus amigos del club de millonarios, Donald Trump afirmó: «Estamos haciéndolo muy bien en Puerto Rico. Se están realizando enormes progresos. Estamos abriendo las carreteras, estamos haciendo muchas cosas... Así que estoy muy contento». En la visita, la sexta de un presidente en ejercicio y primera por una emergencia, lo acompañará su esposa Melania. Los programas de cotilleos se frotan las manos pensando en si volverá a llevar zapatos de tacón de aguja.

La ley Jones, suspendida

Trump no se equivoca al afirmar que las infraestructuras ya estaban en muy mal estado antes del huracán. Pero la responsabilidad es de Washington pues Puerto Rico es un Estado libre asociado, que forma parte de EE UU como si fuera una colonia. De hecho, la ley Jones de 1920 prohíbe la entrada de barcos extranjeros y solo los estadounidenses pueden atracar con provisiones en la Perla del Caribe. El gobernante estadounidense accedió a suspenderla durante días para permitir la llegada de donativos y víveres procedentes de otros países.

El gobernador del Estado, Ricardo Roselló, asegura que avanza la estabilización, que en días pasados la espera para repostar gasolina era de cinco a siete horas y ayer se había reducido a menos de una y que había 759 gasolineras abiertas y pronto se llegará al 75 % de estaciones de servicio operacionales.

Roselló insistió en los esfuerzos por llevar agua, comida y combustibles a los pueblos, así como dar energía electrica a toda la isla y reparar las telecomunicaciones.

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