Trump consuma la ruptura del acuerdo nuclear y restaura las sanciones a Irán

Trump muestra el documento con el que ordenó ayer la ruptura del acuerdo nuclear con Irán. :: J. E. / REUTERS/
Trump muestra el documento con el que ordenó ayer la ruptura del acuerdo nuclear con Irán. :: J. E. / REUTERS

Con el único apoyo de Israel, cumple su amenaza para romper el complicado equilibrio en la región negociado por Barack Obama

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL WASHINGTON.

De nada sirvieron las visitas de última hora de los líderes europeos. Para entonces Donald Trump, rodeado de halcones, ya había tomado la decisión de abandonar unilateralmente el acuerdo nuclear con Irán y reimponer sanciones al régimen. Quienes pensaron que no se atrevería a cumplir su amenaza no le conocen.

«Yo no hago amenazas huecas y cuando prometo algo lo mantengo», dijo ayer. Era un mensaje a Corea del Norte, donde su secretario de Estado, Mike Pompeo, aterrizó anoche para ultimar la liberación de los tres prisioneros de nacionalidad estadounidense con los que Kim Jong-un certificará su buena voluntad de cara a la cumbre con Trump. El Gobierno iraní ha advertido al régimen coreano que no se puede confiar en Estados Unidos porque no cumple sus compromisos. La expectativa de Trump es ganar la reelección en 2020, lo que daría al Ejecutivo de Pyongyang seis años sin sanciones en los que reconstruir su economía.

Irán tardó diez en negociar el llamado Plan de Acción Conjunta Global. Para cuando se firmó en Viena, año y medio antes de que Obama dejase el poder, la candidatura de Donald Trump parecía una broma.

Con su decisión de revocar el acuerdo sin más prueba definitiva de que Irán ha violado sus términos que los documentos expuestos por Israel la semana pasada, la confianza en Washington sufre un severo golpe. Con Trump se acabó el pacto de caballeros por el que cada presidente de EE UU respetaba la continuidad de los tratos firmados por sus antecesores. Por el contrario, Trump está dedicado a deshacer el legado de Obama. Un esfuerzo que en el caso iraní han inspirado Israel y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, que es devoto ferviente del país hebreo. El primer ministro, Benyamin Netanyahu, aplaudió ayer la «valiente decisión» de Trump que Barack Obama calificó en un comunicado de «serio error».

Junto a la inauguración de la Embajada estadounidense en Jerusalén la semana que viene, el actual mandatario ha cumplido las máximas aspiraciones de los extremistas israelíes en la escena internacional, aunque todavía puede llegar más lejos.

Bolton siempre ha defendido un ataque a Irán para mermar su capacidad militar en la región. George H. Bush padre rechazó esa solicitud de Ehud Olmert que Netanyahu vuelve a instigar, con sus acusaciones de que Irán ha mantenido en secreto el programa nuclear. El propio Pompeo, ahora secretario de Estado, dijo durante su audiencia de confirmación no tener ninguna prueba de que el país persa haya violado los términos del acuerdo nuclear.

Nadie duda de que Irán financie a grupos terroristas como Hezbolá, Hamás, a los talibanes y a Al-Qaida, como le acusó ayer el presidente estadounidense. Ni qué decir de sus «siniestras actividades en Siria y Yemen», donde EE UU apoya a Arabia Saudí. «No trajo calma, no trajo paz al mundo y nunca lo hará», zanjó.

Durante las negociaciones del acuerdo las potencias mundiales decidieron dejar ese punto fuera del pacto para lograr al menos su desnuclearización. Como también fue una decisión consciente dejar a un lado la producción de misiles balísticos a los que se le podrían adaptar cabezas nucleares.

Los compromisos de las potencias sirvieron para que en los últimos tres años inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU analicen semanalmente muestras de polvo que recogen en diferentes lugares de Irán para cerciorarse de que no existe ninguna partícula que delate la reanudación de actividad nuclear.

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