Trump ataca a su fiscal general por no favorecerle en el caso de la trama rusa

Trump ataca a su  fiscal general por  no favorecerle en el caso de la trama rusa

Culpa a Sessions por nombrar a un acusador especial, al que advierte de que si investiga sus negocios o los de su familia «cruzará la raya»

MERCEDES GALLEGO

nueva york. En el mundo de Trump no hay sitio para el honor. Un gesto como el del fiscal general, Jeff Sessions, al inhibirse de la investigación sobre la trama rusa por haber sido parte de la campaña se considera un signo de debilidad. Aún peor, traición al presidente, del que habla en tercera persona aunque se trate de él mismo. Todo eso quedó claro en la explosiva entrevista que Donald Trump dio el miércoles a dos periodistas de 'The New York Times', al que habitualmente acusa de publicar noticias falsas y de ser un fracaso de ventas. En los cincuenta minutos que les dedicó, casi tanto como a Putin en la cena del G-20, reiteró su inocencia en la trama y azotó indiscriminadamente a todos los que mantienen viva esa investigación, especialmente al fiscal especial que le pisa los talones en silencio.

Robert Mueller nunca habría sido elegido para dirigirla si Trump no hubiera despedido al director del FBI James Comey, al que en la entrevista acusó de preparar un informe para chantajearle. Como no es estilo del presidente arrepentirse de nada, no solo no muestra el menor remordimiento sino que culpa de todo Sessions, el primer senador que le apoyó cuando nadie se tomaba en serio su candidatura.

Trump dejó claro que no le perdona que se inhibiera del caso y le dejase «con el segundo», el fiscal general adjunto Rod Rosenstein, en el que no confía simplemente por ser de Baltimore. «¿Cuántos republicanos crees que hay en Baltimore, si es que hay alguno?», dijo sin el menor bochorno.

Entre medias apareció Ivanka con su hija de seis años, Arabella, a la que mandó a dar un beso al abuelo, como hacían ella y sus hermanos cuando eran pequeños. El presidente se derritió y aprovechó para presumir de que habla chino, conminándola a demostrarlo. Eso no aplacó su furia con Sessions, a quien dice que no habría contratado de saber que iba a hacer lo correcto. «No aceptas el trabajo y luego te recusas. Si lo hubiera sabido le habría dicho: 'Gracias Jeff, pero no'».

Por si fuera poco, el presidente que defiende las mil versiones y enmiendas de sus hijos, yernos y colaboradores atacó a su fiscal general por no haber contestado correctamente a la pregunta del Senado sobre sus contactos rusos. «Dio malas respuestas a preguntas que eran simples y deberían haber tenido respuestas simples, pero no lo eran. Así que lo nombran fiscal general y se inhibe. ¿Por qué no me lo había dicho antes?».

Lapsus de Sessions

Sessions dijo bajo juramente no haber tenido ninguna reunión con funcionarios rusos, cuando en realidad se había visto con el embajador Serguéi Kislyak. El comité judicial del Senado le perdonó el lapsus, que él atribuyó a no haber sido una reunión de campaña sino como senador. Bajo la lupa, aceptó las recomendaciones del Departamento de Justicia de inhibirse de una pesquisa de la que es parte.

Todo parece indicar que el presidente culpará al exsenador de Alabama de todo lo que pase en la investigación de la trama rusa, en la que acusa a abogados que trabajan con Mueller de conflicto de intereses por haber apoyado a Hillary. Sessions dijo ayer que no piensa dimitir pese a haber perdido la confianza del presidente. Menos seguro debe de estar Mueller. Trump dejó claro que si la investigación se expande a sus negocios o los de su familia «habrá cruzado la raya». Y ya está ocurriendo, según 'The New York Times'. Los reguladores bancarios investigan los préstamos de más de 4.000 millones de dólares que Deutsche Bank dio a él y a su familia cuando ninguna otra entidad estaba dispuesta.

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