La transición sigue el guión de Raúl

Raúl Castro saluda junto a Miguel Díaz-Canel. :: afp/
Raúl Castro saluda junto a Miguel Díaz-Canel. :: afp

Miguel Díaz-Canel asume hoy la presidencia de Cuba, mientras miembros de la 'vieja guardia» velarán por la continuidad

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Ya está despejada la escasa incertidumbre sobre quién recogerá hoy el testigo del liderazgo del Gobierno cubano de la mano de Raúl Castro. No habrá novedades en la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros, la asumirá Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez. Su elección ratifica la continuidad ideológica del poscastrismo. Sin embargo, leyendo entre líneas, cabe esperar cambios acordes a los perfiles de los 605 legisladores del nuevo Parlamento, considerando que su edad media es de 49 años; que 338 son recién llegados; que sólo ocho han sido parlamentarios desde que en 1976 se instaló la primera Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP); y que 530 nacieron después del triunfo de la Revolución de 1959.

No aparecía en las quinielas el nombre de Salvador Valdés Mesa como sustituto de Díaz-Canel en la primera vicepresidencia. El candidato a asumir ahora ese cargo, de 72 años, fue secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y ya era vicepresidente de Castro. En cambio no hubo sorpresa con la permanencia del histórico comandante Ramiro Valdés, de 85 años, nominado para vicepresidente. A esta misma categoría asciende catapultado el actual ministro de Salud, Roberto Tomás Morales, de 50 años.

Los nombramientos no se oficializarán hasta hoy. Sin embargo, no hay dudas de que todos recibirán el visto bueno unánime de sus colegas diputados, como suele ser habitual en las votaciones del Congreso unicameral.

El procedimiento para la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) comenzó poco después de las nueve de la mañana. Antes de que la presidenta de la Comisión de Candidaturas diera lectura a los nombres propuestos para presidente, primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, un secretario y sus 23 miembros hasta totalizar 31, se procedió a conformar el Parlamento. Para ello, los 605 diputados electos -menos uno que faltó «por causa justificada»- se iban poniendo de pie uno a uno para mostrar el certificado de su elección. Comenzó el general Castro, que quizá para dar mayor solemnidad a la sesión llevaba un traje azul marino en lugar de su uniforme verde oliva.

A continuación se informó de que al frente de la ANPP se nominaba a las mismas personas que ejercieron esos puestos en la VIII legislativa (2013-18). Esteban Lazo, Ana María Machado y Mirian Brito Sarroca fueron ratificados con el 100% de los votos. Según el sistema electoral cubano, la votación no es directa. Es la Comisión de Candidaturas la que selecciona a los aspirantes entre los diputados electos, y sólo se elige a uno para cada cargo. Fue también este órgano el que despejó la relativa incógnita al anunciar que el aspirante a suceder a Raúl Castro era Díaz-Canel, que cambió su habitual guayabera blanca por un traje gris.

La atención está puesta en los mensajes de hoy. Se aguarda el de Raúl Castro, que previsiblemente llamará a la unidad y cerrará un ciclo que durante casi 60 años completaron entre él y su hermano Fidel. En sus doce años de mandato, el presidente saliente autorizó la entrega de tierras en usufructo, el acceso a hoteles, la compra de líneas de de móviles, viviendas y vehículos, y aumentó la posibilidad del trabajo particular, que emplea a 576.000 trabajadores, la mayoría provenientes del sector estatal cumpliendo la medida de reducción de plantillas estatales anunciada en 2010.

En la última década se autorizaron los créditos bancarios para iniciativas empresariales privadas o reparaciones de viviendas, se amplió la gestión de cooperativas a otros sectores además del agropecuario, el mandatario saliente aplicó impuestos -algo aún demasiado nuevo en la isla- sobre ingresos y, sobre todo, facilitó la posibilidad de viajar al extranjero al eliminar el permiso de salida.

Y todavía con mayor atención se espera la intervención de su heredero político para, se supone, explicar el rumbo futuro. Retos y asuntos pendientes no le faltan. Sin dejar de lado algunos logros de la apertura económica de los últimos años, sus conciudadanos esperan que sanee la economía, concrete la unificación monetaria, eleve los salarios, y que la inversión extranjera llegue sin temor a controles exagerados. Un formidable enemigo, además, ya le salió ayer al paso. La Casa Blanca de Donald Trump expresó su escepticismo sobre cualquier cambio en la isla..

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