La tragedia y el horror visitan de nuevo una cárcel de Venezuela

Velatorio de uno de los fallecidos en el incendio de los calabozos en la ciudad venezolana de Valencia. :: juan barreto/ afp/
Velatorio de uno de los fallecidos en el incendio de los calabozos en la ciudad venezolana de Valencia. :: juan barreto/ afp

Decenas de reclusos mueren en un incendio registrado en Carabobo durante un motín por el hacinamiento y la insalubridad

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

La crisis económica que sufre Venezuela, unida al tradicional hacinamiento en sus cárceles y centros de arresto policial, provoca casi de forma periódica tragedias con presos y detenidos como víctimas. El último episodio desgraciado se registró el miércoles por la noche -madrugada de ayer en España- y tuvo como escenario del horror los calabozos de la Comandancia General de Carabobo, una ciudad ubicada en el centro-norte del país caribeño.

Las primeras informaciones, muy imprecisas, apuntan como posible origen un intento de fuga que derivó en uno de los motines carcelarios más graves en la historia venezolana. El fiscal general, Tarek William Saab, confirmó que al menos 68 personas -incluidas dos mujeres que estaban de visita- perdieron la vida carbonizadas o asfixiadas tras registrarse un incendio. Una ONG que vela por los derechos de los presos elevó la cifra de fallecidos a 78 -entre ellos habría diez mujeres que entraron al recinto de manera ilegal, se supone que comprando a algún carcelero, para pasar la noche con sus parejas- y precisó que algunos de los cadáveres presentaban heridas de bala.

LA CLAVE

Al parecer, la revuelta comenzó por la mañana cuando uno de los guardias se acercó al escuchar una discusión y un grupo de reos -extraoficialmente armados con una granada- arrebataron su arma reglamentaria y le retuvieron tras dispararle en una pierna. La situación se prolongó durante toda la jornada, hasta que los reclusos fueron dispersados con gases lacrimógenos por la Policía.

La cifra oficial de fallecidos asciende a 68, aunque una ONG que trabaja en las prisiones la eleva hasta 78

Tras un intercambio de disparos, los presos exigieron salir e incendiaron unos colchones para aumentar la presión. El caos sobrevino cuando algunos intentaron huir escudados en el denso humo y las llamas. Pero fueron pocos los que lograron abandonar los calabozos, que se convirtieron en una trampa mortal hasta el punto de que los bomberos tuvieron que abrir un boquete en una pared para poder sacar a los supervivientes.

La noticia de la catástrofe se extendió con rapidez y pronto familiares de internos, consternados, se presentaron en el recinto en medio de lágrimas, gritos y rezos. Mientras exigían entrar en la Comandancia desvelaron que la protesta de los presos que desembocó en la matanza tenía como objeto fundamental denunciar las pésimas condiciones de vida que sufrían, con altos niveles de hacinamiento, insalubridad y mala alimentación.

Asfixiados

«Hay muchos muertos», dijo rota de dolor y anegada en llanto la madre de uno de los arrestados. Ella y otros allegados fueron atendidos por las autoridades, que precisaron de su ayuda para elaborar las listas de fallecidos, ya que todo apunta a que el calabozo carecía de un registro.

El Gobierno trasladó hasta allí a policías, bomberos, agentes del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Guardia Nacional y al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) para llevar a cabo una investigación. Supervivientes relataron que estos agentes comentaron: «Eso es imposible, hay algunos que están calcinados», aunque la mayoría murió asfixiada.

La estación de Policía de la ciudad de Carabobo, en el estado de Valencia, en teoría debía funcionar solo como comisaría, donde los arrestados pueden ser recluidos como máximo 48 horas. Sin embargo, ante la falta de instalaciones penitenciarias funcionaba como centro de reclusión y varios de ellos llevaban años encerrados. En el momento de la tragedia al menos doscientos presos estaban confinados en el área de siete celdas de seis metros cuadrados cada una.

motines se han registrado en Venezuela desde 1992. El más trágico tuvo lugar en 1994, cuando murieron 108 reclusos en el incendio que siguió a una revuelta en la prisión de Sabaneta, en la región de Maracaibo.

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