Tiembla el paraíso del turismo griego

Un coche sepultado por los escombros en la isla de Kos. :: reuters

Las réplicas del seísmo de 6,6 grados que afectó también a la costa turca mantienen en vilo a los 200.000 viajeros que abarrotan la isla de Kos

R. C. ATENAS.

Cuando apenas intenta recuperarse de los estragos turísticos que dejó la gestión de la crisis de los refugiados, la idílica isla griega de Kos fue golpeada la madrugada de ayer por un terremoto de 6,6 grados que dejó un balance de dos turistas fallecidos y más de un centenar de heridos. El seísmo, con epicentro a unos diez kilómetros de profundidad entre Kos y la ciudad costera turca de Bodrum, sacudió durante casi medio minuto la isla.

Según mostraron imágenes transmitidas por los medios locales, en cuestión de minutos se derrumbaron parcial o totalmente una serie de edificios antiguos, entre ellos el minarete de la mezquita o partes de las iglesias de San Nicolás o de Ayía Paraskevi. Dos turistas, un sueco de 27 años y un turco de 39, que se encontraban en un céntrico bar, murieron al desplomarse el techo del establecimiento. Ochenta personas tuvieron que ser atendidas en los hospitales, de las cuales diez permanecían ingresadas -siete en estado grave- por fracturas o incluso una hemorragia cerebral, en el caso de un ciudadano sueco.

Desde la madrugada se habían registrado más de 170 réplicas, decenas de ellas con una magnitud superior a los 4 grados. El terremoto provocó además un tsunami, cuya onda alcanzó una altura de unos 60 centímetros en Kos y unos 35 centímetros en Bodrum. En la costa turca el terremoto provocó 354 heridos y 24 de ellos tuvieron que hospitalizados. El director del organismo de protección contra terremotos de Kos, Efthimios Lekkas, explicó en declaraciones a la televisión pública ERT que «todo indica que el terremoto de la madrugada es el principal y que no se espera otro más fuerte». El aeropuerto está operativo al igual que la red viaria de la isla y, tras restablecerse la electricidad en las zonas que se habían quedado sin corriente, los mayores problemas se centran en el puerto de la capital. Por el momento no hay posibilidad de que atraquen en el puerto grandes embarcaciones y varios ferris tuvieron que amarrar en islas cercanas, desde donde sus pasajeros fueron trasladados a distintos puntos de Kos en pequeñas embarcaciones.

Cumplir la normativa

Pese al gran sobresalto, tanto las autoridades locales como el Gobierno central se mostraron relativamente aliviados pues ni el tejido hotelero ni la mayoría de viviendas sufrieron daños mayores. Lekkas señaló que en Kos la mayoría de las casas son de relativamente nueva construcción y se edificaron cumpliendo las normativas. Una de las excepciones sería, trágicamente, el bar derrumbado que atrapó a los dos fallecidos.

Aunque miles de turistas pasaron la noche del jueves a la intemperie por miedo a réplicas mayores, las infraestructuras hoteleras no se resintieron. «En ninguno de los hoteles se han registrado daños importantes», afirmó a Efe la presidenta de la asociación de establecimientos de la isla, Konstantina Svinu. La mayoría de los turistas -hay entre 180.000 y 200.000 en la isla- están reaccionando a la situación «con calma» y son muy pocos los que han decidido interrumpir sus vacaciones.

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