La tercera entrega de los 'papeles del paraíso' alcanza al Príncipe de Gales

Carlos de Inglaterra realizó una inversión, que mantuvo en secreto, a través de una empresa creada en el paraíso fiscal de las islas Bermudas

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

lEl príncipe de Gales, el duque de Westminster y el multimillonario que más contribuyó a la campaña de Donald Trump y a financiar la del 'brexit' son los nombres más destacados de la tercera entrega de los 'papeles del paraíso', que publicaron anoche varios medios de comunicación tras la obtención por el diario alemán 'Süddeustche Zeitung' de más de trece millones de archivos de la firma de abogados Appleby, asesora para el establecimiento de empresas en centros 'offshore' (paraísos fiscales).

La inversión del príncipe Carlos en las islas Bermudas era amistosa y coherente con sus creencias. Uno de sus amigos íntimos había creado allí una compañía que se dedicaba a la adquisición de bosques tropicales con la intención de protegerlos contra la deforestación por intereses industriales. El príncipe vendió más tarde su participación con beneficio. El heredero de la corona británica invirtió a través del ducado de Cornualles, con cuyos beneficios se financia, y que es propietario de extensos terrenos en el sudoeste de Inglaterra. Como el ducado de Lancaster, que es la hacienda privada de la reina, no pagaba impuestos hasta que hace dos décadas decidieron contribuir voluntariamente al fisco británico.

Si la inversión en paraísos fiscales de una pequeña cantidad de dinero en relación con la fortuna de la reina parece obra de sus gestores, en el caso del príncipe Carlos se trató de una inversión voluntaria, mantenida en secreto, pero también de una cantidad que no desvela un ánimo particular de lucro y es congruente con sus campañas públicas. Ambos ducados pasan a los sucesores del trono y del principado. El caso del ducado de Westminster es diferente. Estableció sociedades en paraísos fiscales en los años cincuenta y extendió esa actividad en décadas posteriores. Utilizaba sociedades en las Bermudas para sus inversiones en América del Norte y Australia, preservando el anonimato y canalizando beneficios que tendrían que declararse a la Hacienda británica cuando sean repatriados.

Hugh Grosvernor, el séptimo duque, tiene 26 años y heredó el año pasado una fortuna que se estima en cerca de 12.000 millones de euros y que incluye los terrenos de barrios céntricos de Londres, como Mayfair y Belgravia. Este último acoge las sedes de múltiples embajadas, incluida la de España. Según 'The Guardian', una estructura de 'trusts' evitó a la familia Grosvenor la aplicación habitual del tipo del 40% en el impuesto de sucesiones.

El caso político es el de Robert Mercer, el exempleado de IBM que ha ganado una enorme fortuna como gestor de un fondo de cobertura ('hedge fund'), que aplica algoritmos matemáticos a la inversión en bolsa. Mercer, de 71 años, ha dedicado su tiempo libre a financiar compañías y medios, como 'Breitbart', que batallan contra los medios tradicionales, a los que acusan de tener un sesgo hacia la izquierda.

Fue el donante más generoso a la campaña presidencial de Dinald Trump, pero una empresa en la que invirtió unos doce millones de libras, Cambridge Analytica, fue, según una investigación también de 'The Guardian', esencial en la campaña en favor del 'brexit' por Nigel Farage. La empresa atesora gran cantidad de datos de usuarios de Facebook, clasifica perfiles y coloca anuncios para guiar sus preferencias políticas. Según informaciones recogidas por el diario británico, un tercio de los mensajes publicados en Twitter en relación con la campaña del referéndum sobre la UE habrían sido publicados mediante 'bots', un proceso automatizado por ordenador.

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