El Supremo discute hoy una medida que permitiría la liberación de Lula

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil votará hoy si deja en libertad al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, en prisión desde el sábado para cumplir con una pena de doce años. El Partido de los Trabajadores (PT), a través de su presidenta Gleisi Hoffmann, se reafirmó en que Lula será su candidato para las presidenciales de octubre «bajo cualquier circunstancia». «No vamos a abandonar a un inocente», dijo.

Como el registro de aspirantes cierra el 15 de agosto, Lula puede seguir en carrera aún preso. Ninguna ley se lo impide. Por eso Hoffmann criticó a la encuestadora Datafolha, que decidió quitar a Lula de sus sondeos. Hasta ahora era el favorito. «Datafolha intenta manipular la realidad y el sentimiento popular que es ampliamente favorable a nuestro candidato», protestó la presidenta del PT. Además, Lula podría quedar en libertad esta semana si prospera la acción en el Supremo.

Bajo la fuerte y pública presión de simpatizantes y detractores del exmandatario, la Corte debería votar hoy si permite o no que los condenados en segunda instancia esperen en libertad hasta conocer la sentencia definitiva. Este beneficio está contemplado como garantía constitucional y rige en el derecho penal.

Pero en 2016 -en el auge de la persecución judicial por corrupción conocida como 'Lava Jato'- el Supremo autorizó por mayoría la prisión de los condenados en segunda instancia -como es el caso de Lula-. Ese precedente incomoda a muchos jueces. Asimismo, la prisa del magistrado Sergio Moro, que mandó a prisión a Lula de manera intempestiva, sin que se hubieran agotado los recursos de la defensa, escandalizó a algunos miembros de la Corte que hoy podrían restablecer el criterio de priorizar la libertad del condenado hasta la sentencia firme que llega después de ser revisada en cuatro instancias.

Uno de los que debe votar, el juez Ricardo Lewandowski, sostuvo ayer en una columna periodística que la justicia debe «respetar las garantías constitucionales, especialmente la presunción de inocencia». Lewandowski había votado en contra de quitar esos beneficios en 2016. El juez Moro dijo ayer que «la presunción de inocencia no puede ser interpretada como garantía de impunidad de los poderosos». De hecho, remarcó que el expresidente de Brasil no tendrá «ningún privilegio» durante su prisión. Sólo puede recibir visitas una vez por semana, como los otros presos.

Lula está detenido en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, un edificio inaugurado por él que tiene en la puerta la placa con su nombre. Nueve gobernadores intentaron visitarlo ayer pero no pudieron acceder a su celda porque no era el día permitido.

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