Siria y Rusia retrasan el acceso a Duma de los investigadores internacionales

Habitantes de Duma rodean un camión que reparte panes donados por el Gobierno sirio. :: LOUAI BESHARA / reuters/
Habitantes de Duma rodean un camión que reparte panes donados por el Gobierno sirio. :: LOUAI BESHARA / reuters

La OPAQ pide a las autoridades que tomen las medidas necesarias para que el equipo se despliegue lo antes posible en la zona

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Los expertos de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) llegaron a Siria el sábado, pocas horas después del bombardeo de EE UU, Francia y Reino Unido, y desde entonces no han salido de su hotel en Damasco. El organismo internacional celebró una reunión de urgencia en su sede en La Haya para analizar la situación del equipo desplazado y el director general, Ahmet Uzumcu, informó de que «debido a problemas de seguridad» Rusia y el Gobierno de Bashar el-Asad no están facilitando la llegada de sus investigadores a la zona en la que la oposición denuncia que se produjo un ataque con armas químicas el 7 de abril. Moscú, no obstante, aseguró ayer que mañana los inspectores tendrán acceso al lugar.

El máximo responsable de la OPAQ explicó que las autoridades de Damasco les ofrecieron la posibilidad de entrevistar a 22 testigos y urgió a los responsables de seguridad a que «tomen todas las medidas oportunas para que el equipo se despliegue en Duma lo antes posible». Los nueve expertos del organismo esperan su desembarco en Duma en mitad del cruce de acusaciones entre las distintas partes implicadas. El enviado estadounidense en la OPAQ, Kenneth Ward, mostró su «preocupación porque los rusos ya han tenido acceso al lugar y han podido manipular pruebas para frustrar los esfuerzos de la misión de llevar adelante una investigación efectiva».

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, respondió a esta acusación en el programa 'Hard Talk' de la cadena BBC y declaró que «puedo asegurar que Rusia no ha manipulado el lugar de los hechos». Duma fue hasta el mismo día de este supuesto ataque químico el bastión de los combatientes del grupo Ejército del Islam, organización islamista respaldada por Arabia Saudí cuyos combatientes se rindieron y viajaron en autobuses hasta el norte de Alepo.

Los expertos no pudieron llegar a Duma, pero sí lo hizo un grupo de periodistas, que acudió a esta zona que desde el sábado está bajo el control total del Gobierno, con la protección del Ejército en un viaje organizado por las autoridades sirias. Les permitieron visitar un hospital próximo a la zona del supuesto ataque y recogieron testimonios de personal sanitario que confirmó el ingreso de «muchos casos de personas sofocadas», pero debido al «polvo y humo» de los bombardeos y no por los efectos de armas prohibidas.

Mientras los inspectores piden acceso a la zona, las partes implicadas aseguran tener «pruebas irrefutables» de que hubo ataque o de que fue un montaje. La oposición denunció el lanzamiento de barriles explosivos cargados de cloro y gas sarín en dos puntos de Duma, dijo que al menos 40 personas murieron y difundió unas imágenes terribles en las redes sociales en las que se veía a familias enteras muertas en los sótanos de sus casas y hospitales en los que se atendía a niños que echaban espuma por la boca. El impacto de las fotografías fue, según 'The New York Times', lo que impulsó a Trump a ordenar el bombardeo y avanzar sus planes en Twitter.

Los presidentes estadounidense, Donald Trump, y francés, Emmanuel Macron, afirmaron tener pruebas del uso de armas químicas antes de efectuar los bombardeos de represalia, pero Lavrov aseguró que también disponía de pruebas para demostrar que se trató de un montaje de la oposición para provocar un bombardeo como el ocurrido en la madrugada del sábado.

Entre tantas pruebas, los expertos que deberían confirmar si hubo ataque o no siguen en su hotel de cinco estrellas a la espera de llegar a Duma. Como ya hicieron en casos anteriores, su tarea es investigar la utilización eventual de armas químicas, pero no identificar a los autores. Trump no tuvo tiempo a esperar a su informe antes de lanzar el ataque, y rusos y sirios tampoco parecen tener prisa para que este se pueda redactar.

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