'Sheriffs' contra las órdenes de Trump

Una mujer es arrestada en Rockford, Illinois, tras una pelea por un asunto relacionado con las drogas. :: Scott Olson / afp
Una mujer es arrestada en Rockford, Illinois, tras una pelea por un asunto relacionado con las drogas. :: Scott Olson / afp

La arenga del presidente en la que animó a tratar sin contemplaciones a los detenidos levanta ampollas en las fuerzas de seguridad

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

El pasado fin de semana, uno cualquiera, la Policía filipina mató a catorce personas, entre ellas un alcalde al que el presidente Rodrigo Duterte había acusado de estar involucrado en el tráfico de drogas. Ese es el tipo de policía que Donald Trump admira: violenta, sumaria, resolutiva, sin contemplaciones ni apego a la legalidad. Su arenga hace cinco días para animar a los agentes de todo el país a saltarse las reglas y ejercer mano dura con los detenidos resultó tan alarmante que ha azorado a numerosos líderes policiales. Por pudor o por convicción, a saber, muchos han aparecido ante las cámaras para advertir a sus hombres que no escuchen al comandante en jefe.

En la sala de Brentwood (Long Island) donde el presidente incitó el viernes pasado a la brutalidad policial, los agentes aplaudían y gritaban entusiasmados. «Por favor, no seáis tan amables bajándoles la cabeza al meterlos en el coche patrulla, como si os preocupase que se golpeen la cabeza cuando acaban de matar a alguien», les pidió Trump. «Yo os digo que podéis retirar la mano, ¿vale?».

La audiencia, compuesta estrictamente por agentes de policía, se reía con sus invitaciones a «lanzar a esos gamberros en la 'lechera' con dureza». Al igual que durante la campaña les pedía que sacaran a los manifestantes «en camilla», «como en los viejos tiempos».

«Está mandando el mensaje equivocado», dijo espantado el director del Foro de Investigaciones Policiales, Chuck Wexler. «Lo último que necesitamos es que el presidente le de luz verde a nuestros agentes para usar la fuerza innecesariamente».

Indemnizaciones

Las ciudades de todo el país se dejan cientos de millones de dólares en indemnizar los abusos de sus agentes de policía, a los que se le va la mano con demasiada frecuencia. Chicago, una de las que Trump animó expresamente a aceptar la oferta de un policía «duro» que actuaba «como el jefe».

Además prometía acabar con la violencia «en dos días, si me dan la autoridad», ha pagado 500 millones de dólares (unos 423 millones de euros) en indemnizaciones durante la última década y cerca de cien cada año en costes legales para enfrentar esas demandas.

Solo la familia de Freddie Gray, a quien los agentes arrojaron esposados en una 'lechera' con la brutalidad que Trump prescribe, recibió el año pasado de la ciudad de Baltimore 6,4 millones de dólares (5,4 millones de euros). La muerte de Gray, que no había sido acusado de nada, provocó las mayores revueltas en la ciudad desde el asesinato de Martin Luther King.

El primer jefe de policía en pronunciarse públicamente en contra de la brutalidad que pide Trump fue el del condado en el que hablaba, Suffolk (Long Island, Nueva York). «Este departamento no tolerará que se maltrate a los prisioneros», advirtió. Sus hombres eran los que dentro aplaudían con entusiasmo al presidente. «Debería darles vergüenza», dijo asqueado el portavoz de la Policía de Gainesville (Florida) Ben Tobias.

Aún más espantados estaban los jefes de policía de ciudades como Los Ángeles o Baltimore, que llevan décadas intentado reparar sus lazos con la población después de incidentes como el de la paliza al motorista Rodney King.

«Lo que el presidente recomienda es contrario a nuestras normas en el Departamento de Policía de Los Ángeles», recordó el comisionado Steve Soboroff en un mensaje claro a sus vecinos.

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