Seehofer causa indignación al declarar que «el islam no pertenece a Alemania»

La canciller Angela Merkel se ve obligada a corregir a su ministro de Interior solo dos días después de su toma de posesión

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

La armonía en la nueva gran coalición que gobierna Alemania a las órdenes de la canciller federal, Angela Merkel, no ha durado ni 48 horas. El nuevo ministro del Interior y presidente de los socialcristianos bávaros (CSU), Horst Seehofer, provocó ayer una oleada de críticas al afirmar que la religión de los musulmanes no forma parte de su país. «No. El islam no pertenece a Alemania. Alemania está marcada por el cristianismo, que se caracteriza por el descanso dominical, las fiestas eclesiásticas y rituales como la Semana Santa, la Pascua de Pentecostés y las Navidades», declaró al tabloide 'Bild', desatando una tormenta de indignación.

La propia Merkel, presidenta de la Unión Cristianodemócrata, hermanada con la CSU, se distanció de su ministro y recordó que en la República Federal viven cuatro millones de musulmanes. «Esos musulmanes pertenecen también a Alemania. Y con ello, su religión pertenece igualmente a Alemania. Es decir también el islam», afirmó Merkel en una rueda de prensa junto al primer ministro sueco, Stefan Löfven. Tras expresar poco antes a través de su portavoz su «gran respeto» a los musulmanes que viven en este país, Merkel subrayó que su Gobierno desea un islam acorde con la Ley Fundamental y comentó que «debemos hacer lo posible para conseguir una buena conviencia entre las religiones».

«Nadie reclama que otros asuman costumbres islámicas y tampoco el cristianismo es religión de Estado», afirmó el presidente del Partido Liberal, Christian Lindner, al comentar las declaraciones de Seehofer, que calificó de «superfluas». «Estúpidas» fue la definición escogida por la dirigente de La Izquierda Petra Pau, quien acusó de «irresponsable al ministro del Interior por actuar como un pirómano nada más asumir el cargo». Desde Los Verdes, Jürgen Trittin recordó que Baviera celebra elecciones legislativas el próximo otoño y comentó que «la CSU continúa con su ruta fatal y sigue haciendo campaña para la Alternativa para Alemania (AfD)», la formación ultranacionalista y xenófoba que ha accedido al Bundestag y que los socialcristianos temen les arrebate su hasta ahora intocable mayoría absoluta en su región. Seehofer «construye una amenaza que no existe», dijo Trittin, mientras desde el Partido Socialdemócrata la senadora de Asuntos Sociales en Hamburgo señaló que «como titular es aconsejable ser ministro de todos los alemanes, da igual a que religión pertenezcan», toda vez que la Constitución garantiza la libertad de fe.

Christian Wulff fue quien popularizó en 2010 como presidente federal la frase de que «el islam pertenece Alemania» en su discurso por la fiesta nacional, abriendo un debate que todavía hoy continúa. Ante la avalancha de críticas, Seehofer matizó sus declaraciones al señalar que «naturalmente tenemos tolerancia y respeto hacia otras comunidades religiosas» y que los musulmanes residentes en este país pertenecen a Alemania, aunque no su religión. «Nuestro país, Alemania, se ha visto marcado durante siglos por la cultura del cristianismo», dijo Seehofer en Múnich, para insistir en que «por eso la frase de que el islam pertenece a Alemania es así incorrecta. Es algo que defiendo siempre desde hace tiempo».

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