El «salto brusco» al terrorismo de un chico «amable y muy simpático»

N. AURRECOECHEA

Si algo ha quedado claro sobre Redouane Lakdim es que consiguió engañar a demasiadas personas hasta que ayer decidió dar un paso fatal y sin vuelta atrás. En su barrio de Carcasona, una vecina lo describió para el diario 'Le Parisien' como un chico «tranquilo, simpático y muy amable». Otros alabaron su devoción, que le llevaba a frecuentar la mezquita.

Horas después había muerto por disparos de la policía tras asesinar a varias personas en nombre de Alá. Y había merecido la felicitación del Estado Islámico, que le dedicó un comunicado en la red social Telegram: «Es un soldado del Estado Islámico, que actuó en respuesta al llamamiento» a actuar «contra los países miembros de la coalición» internacional contra el EI en Irak y en Siria. Nacido en Marruecos el 11 de abril de 1992, Redounae Lakdim vivía con su familia y era conocido de las fuerzas del orden. Según explicó el ministro del Interior, Gérard Collomb, era un «pequeño traficante» fichado por delitos menores. Pero desde 2013 estaba en el punto de mira de la inteligencia francesa, que seguía su actividad en redes sociales salafistas, y formaba parte de un listado de 'potenciales radicales'.

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