«Rusia, ¡prepárate!»

Un FA-18 despega desde el portaaviones estadounidense 'Theodore Roosevelt', que participó en operaciones en Oriente Medio. :: t. aljibe / afp/
Un FA-18 despega desde el portaaviones estadounidense 'Theodore Roosevelt', que participó en operaciones en Oriente Medio. :: t. aljibe / afp

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Nunca antes los tambores de guerra habían cobrado la fuerza de Twitter, donde Donald Trump se fajó ayer con la otra gran potencia. «¡Rusia, prepárate!», desafió. Moscú ha prometido destruir «todos y cada uno» de los misiles que lancen los norteamericanos sobre Siria, según su embajador en Líbano, Alexander Zasipkin, cuya declaración fue como agitar un capote rojo frente al presidente más inestable que ha tenido Estados Unidos. El bravucón de las redes sociales va en serio. Los misiles que «vendrán», ha prometido, son «bonitos, nuevos e inteligentes». Horas después convocó a su secretario de Defensa, James Mattis, para que le explicase personalmente la lista de objetivos que presumiblemente serán atacados en las próximas 48 horas. De ellos ha estado hablando ya el presidente francés, Emmanuel Macron, su mejor socio en esta empresa bélica, que no necesita autorización del Parlamento.

La primera ministra británica, Theresa May, con la que Trump habló por teléfono, todavía se lo piensa. Con la opinión pública dividida casi salomónicamente en torno a un 37% en contra y 36% a favor, la decisión que tendrá que tomar sola forjará su lugar en la historia. Será difícil esquivar el bulto después de haber arengado al mundo para sumarse a las acciones británicas contra Rusia por utilizar armas químicas en su territorio, aunque ella solo abogaba por la vía diplomática. El Parlamento de Londres podría haberla librado de esta responsabilidad, porque en el pasado ha rechazado participar en acciones militares contra Siria, pero las cámaras no se reunirán hasta el lunes.

Su presencia en la coalición y, en particular, la de Macron, puede servir para templar la furia de Trump. El mandatario galo ha dicho que todas las instalaciones y equipamientos militares capacitados para el uso de armas químicas serán objetivos legítimos, pero no así las de los aliados sirios. Eso deja fuera de los bombardeos a las fuerzas rusas, iraníes e incluso al grupo libanés Hezbolá, que de resultar atacados pondrían al mundo al borde de una nueva guerra.

Buena cobertura para los aviones sirios, que ayer se mudaron a las bases rusas en preparación de un ataque telegrafiado por el propio presidente estadounidense a bombo y platillo por las redes sociales. Toda una paradoja viniendo del candidato que durante la campaña evitó explicar sus planes para Oriente Próximo porque supuestamente él no iba a darle aviso a sus enemigos para que se preparasen. «¡Mira su página web!», atacó a Hillary Clinton en el primer debate. «Te cuenta cómo va a luchar contra el Daesh. No creo que al general McArthur le hubiera gustado mucho. ¡Con razón lleva toda su vida adulta luchando contra el Daesh! Nuestros enemigos nunca deben de conocer nuestros planes, yo nunca diré cuándo vamos a atacar».

Ayer las imágenes de satélite indicaban que los barcos rusos habían abandonado el puerto sirio de Tartus para salir a mar abierto. Solo uno de los once anclados al amanecer seguía allí a final del día. También el destructor estadounidense 'Donald Cook' había zarpado del puerto de Larnaca, en Chipre. A bordo, 75 misiles guiados Tomahawk, como los que EE UU usó el año pasado para atacar la base de Shayrat, y 20 tierra-aire para las baterías aéreas que puedan repelerlos, como amenazan desde Moscú.

No se espera que simplemente se repita la lluvia de Tomahawk lanzados el año pasado en respuesta al ataque químico en Shaykun. El senador Lidnsey Graham ha advertido que esta vez tendrá que ser contundente para que surta el efecto disuasorio que se persigue. Y Trump no encontrará para ello oposición entre la opinión pública. Lo único que la exsecretaria de Estado Madeleine Albright pidió ayer en una entrevista con la cadena Fox es que venga acompañado de una estrategia, «y mucho me temo que no la hay», lamentó.

Las principales aerolíneas que vuelan sobre el Mediterráneo habían sido ya advertidas por las autoridades de aviación europeas que vigilasen la presencia de misiles en las siguientes 72 horas, mientras que la libanesa Middle East Airlines, la única que vuela sobre Siria, había redirigido sus vuelos para evitar ese espacio aéreo. Y por si la guerra se prolonga, el portaaviones 'Harry Truman' y todos sus barcos de ataque están ya camino del Mediterráneo, con planes de llegar en menos de una semana. La operación parece inminente y no hay duda de que esta vez será tuiteada.

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