Rusia inquieta a Europa con su alarde de fuerza

Un carro blindado ruso T-90 efectúa un disparo durante las manionbras militares que se desarrollan en Bielorrusia. :: A. N. / AFP/
Un carro blindado ruso T-90 efectúa un disparo durante las manionbras militares que se desarrollan en Bielorrusia. :: A. N. / AFP

Varios países fronterizos creen que las mayores maniobras desde la Guerra Fría «preparan una ofensiva»

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Las mayores maniobras militares del Ejército ruso desde los tiempos de la Guerra Fría arrancaron ayer a las puertas de Europa, junto a las fronteras de Polonia y las tres repúblicas bálticas. Se trata de los ejercicios 'Zapad-2017' (Occidente-2017), nombre con el que estos juegos de guerra ya fueron bautizados en la época soviética, y se desarrollarán hasta el próximo 20 de septiembre en escenarios del oeste de Bielorrusia, el enclave ruso de Kaliningrado, el mar Báltico y las regiones rusas de Leningrado y Pskov. Tanto la OTAN como los países de la UE concernidos e incluso Ucrania han expresado su preocupación.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, cree muy probable que el presidente Vladímir Putin acuda uno de estos días a las maniobras, lo que sería un gesto indudable de propaganda interna de cara a las elecciones presidenciales del año que viene y tendría, de producirse, una inevitable connotación norcoreana.

Moscú sostiene que en el operativo participan menos de 13.000 hombres, número tope que marca el Documento de Viena de la OSCE, a partir del cual deben permitirse la presencia sin límite de observadores extranjeros. De esos 13.000, 5.500 serían soldados rusos y el resto bielorrusos. Sin embargo, la Alianza Atlántica maneja cifras según las cuales los efectivos podrían superar las 100.000 personas. Hay presentes fuerzas de tierra, mar, aire, lanzaderas de misiles con capacidad para portar carga nuclear, unos 70 aviones y helicópteros, tanques, casi un millar de piezas de artillería y una decena de navíos de guerra.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general Ígor Konashenkov, aseguró la semana pasada que «son unos ejercicios de carácter exclusivamente defensivo y no amenazan a nadie». Según el general ruso, las maniobras simulan una «agresión» a Bielorrusia perpetrada desde tres países llamados 'Veishnoria', a la que ubican en la parte occidental de Bielorrusia, 'Vesbaria', que serían parte de Lituania y Letonia, y 'Lubenia', que abarcaría un territorio entre Lituania y Polonia, cuyas tropas imaginarias tratarían de hacerse con el control de Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental. Konashenkov dijo que de todo esto fue convenientemente informada la OTAN.

Sin embargo, la Alianza ha acusado a Rusia de falta de transparencia y de no haber permitido «observadores permanentes» durante todo el desarrollo de los ejercicios. «A pesar de haber sido invitados por Bielorrusia y Rusia (solamente tres representantes durante los llamados días de visita), no podemos asistir de forma completa a ningún tipo de observación de las maniobras», según establece el Documento de Viena, lamentó la semana pasada en Estonia el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Según sus palabras, «vamos a seguir de cerca, no obstante, todo lo que pase». El secretario general de la OTAN también criticó que no se les haya facilitado información más precisa sobre los escenarios del despliegue ruso ni se les haya permitido hablar con sus soldados o sobrevolar la zona. En este contexto, el primer ministro de Estonia, Jüri Ratas, le dijo a Stoltenberg que «estamos preparados para cualquier sorpresa».

La presidenta lituana, Dalia Gribauskaite, por su parte, cree que los ejercicios «son la preparación evidente de una guerra contra Occidente» y teme que las tropas desplegadas ahora en Bielorrusia se queden allí indefinidamente. El líder ucraniano, Piotr Poroshenko, piensa lo mismo y está convencido de que «Rusia prepara así una ofensiva a nivel continental». El viceministro de Defensa polaco, Michal Dworczyk, advirtió ayer sin más precisiones que «hay indicios» de que el actual despliegue ruso junto a Polonia «tiene carácter ofensivo».

El detonante ucraniano

La ministra de Defensa germana, Ursula von der Leyen, ha señalado que para las maniobras 'Zapad-2017' han sido movilizados 100.000 soldados rusos y ha calificado el dispositivo de «demostración de fuerza». El desencadenante de la actual confrontación entre Rusia y Occidente y el aumento de la desconfianza hacia las autoridades rusas fue la anexión de Crimea, en marzo de 2014, y la guerra que estalló a continuación en el este de Ucrania, claramente propiciada, alimentada y financiada por el Kremlin.

En un evidente intento de dar imagen de transparencia, el Ministerio de Defensa ruso está informando puntualmente de todo lo que acontece en el oeste de Bielorrusia. Según los partes difundidos, ayer «la artillería antiaérea derribó 20 objetivos enemigos».

Estas maniobras tienen lugar al mismo tiempo que otras de fuerzas de países occidentales en Suecia y las que Estados Unidos está llevando a cabo en Ucrania.

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