Rusia castiga a la UE y expulsará a otro medio centenar de diplomáticos británicos

Empleados del consulado de EE UU desalojaron ayer el edificio. :: efe/
Empleados del consulado de EE UU desalojaron ayer el edificio. :: efe

El Kremlin ya ha declarado personas 'non gratas' a 141 funcionarios occidentales, de los que 32 son de 15 Estados miembros de la Unión

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Las autoridades británicas fueron informadas el viernes de que en un mes deberán reducir el personal de su Embajada en Moscú hasta igualarlo con el número de diplomáticos rusos en Londres. La portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, precisó ayer que tal medida supondrá que unos cincuenta diplomáticos de Reino Unido «aproximadamente» deberán abandonar el país, junto a los 23 ya expulsados el pasado 17 de marzo. A este nuevo episodio en la aguda crisis diplomática desatada entre Moscú y Londres tras el envenenamiento del exagente Serguéi Skripal y su hija hace casi un mes en la ciudad inglesa de Salisbury se une la enérgica protesta de las autoridades rusas por el registro de un avión de la compañía Aeroflot en el aeropuerto londinense de Heathrow por parte de la Policía británica de fronteras.

El incidente se produjo el viernes cuando la aeronave se disponía a despegar rumbo a Moscú y fue calificado por la Embajada rusa en Londres de «provocación flagrante», aunque los agentes aseguraron que fue un control «rutinario», para nada relacionado con la actual situación de tensión entre los dos países. Tras la comprobación, el vuelo pudo proseguir su curso. Mientras, el Consulado estadounidense en San Petersburgo quedó ayer definitivamente clausurado tras ser desalojado deprisa y corriendo en tan solo dos días. El cierre de la representación de EE UU en la antigua capital imperial rusa y la expulsión de sesenta diplomáticos norteamericanos fueron la represalia del Kremlin contra Washington por echar del país el mismo número de miembros de la legación diplomática rusa en solidaridad con Reino Unido por el caso Skripal. Además de EE UU, otros 27 países se unieron a las sanciones contra Moscú. Los embajadores de 23 de estos países fueron convocados el viernes por el Ministerio de Exteriores para informarles de las personas de sus respectivas legaciones que habían sido declaradas personas 'non gratas'.

A la espera de contestación

El embajador español en Moscú, Ignacio Ybáñez Rubio, recibió la comunicación de expulsión de dos miembros de su legación, el agregado militar, el coronel Ricardo Pardo, y el canciller Carlos Roa, según distintas fuentes. España había actuado igual con dos diplomáticos rusos el martes. Junto a España, otros 22 países recibieron ayer notificaciones similares: Albania (dos diplomáticos), Australia (uno), Alemania (cuatro), Canadá (cuatro), Croacia (uno), Dinamarca (dos), Estonia (uno), Finlandia (uno), Francia (cuatro), Holanda (dos), Irlanda (uno), Italia (dos), Letonia (uno), Lituania (tres), Macedonia (uno), Moldavia (tres), Noruega (uno), Polonia (cuatro), Rumanía (uno), República Checa (tres), Suecia (uno) y Ucrania (trece). En total, 58 diplomáticos obligados a salir de Rusia. La medida afecta a quince Estados de la Unión Europea, con un total de 32 funcionarios.

Hay también cuatro países -Bélgica, Hungría, Montenegro y Georgia- que también han expulsado diplomáticos rusos, uno cada uno de ellos, y, por el momento, no han sido represaliados con medidas recíprocas. Lo mismo sucede con la OTAN, que envió de vuelta a su país a siete representantes rusos. Contando los 60 norteamericanos, los 23 británicos y los 58 anunciados el viernes, Rusia ha declarado ya 'persona non grata' a 141 funcionarios diplomáticos extranjeros, algo sin precedentes en la historia de las relaciones entre Moscú y Occidente. La embajadora de Holanda, Renée Jones-Bos, dijo el viernes que «dos de mis colegas abandonan Moscú, pero nosotros -el resto de la legación- seguimos aquí». Por su parte, su homólogo germano, Ruediger von Fritsch, señaló que «Alemania está interesada en que la buena relación con Rusia perviva. Seguimos abiertos al diálogo».

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó que «no fue Rusia la que comenzó la guerra diplomática, las expulsiones». A su modo de ver, Moscú «se ha visto obligado a tomar medidas de represalia en respuesta a acciones hostiles e ilegítimas». El Kremlin sigue insistiendo en no tener nada que ver con lo sucedido a Skripal y su hija. Exige además muestras de la sustancia tóxica, del antídoto utilizado y acceso a Julia Skripal. Zajárova sugirió ayer que la cerrazón de Londres a conceder a Rusia lo solicitado podría ser un síntoma de que el ataque contra Skripal, según ella, «fue perpetrado por los servicios secretos británicos».

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