Las relaciones peligrosas con Gadafi atrapan a Sarkozy

El entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, recibió en 2007 en el Elíseo al líder libio, Muamar Gadafi. :: maya vidon / efe/
El entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, recibió en 2007 en el Elíseo al líder libio, Muamar Gadafi. :: maya vidon / efe

El expresidente francés es interrogado bajo arresto sobre las sospechas de financiación por el coronel libio de su campaña en 2007

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

El pasado atrapa a Nicolas Sarkozy. Las sospechas de financiación por Muamar Gadafi de la campaña que le aupó en 2007 al Elíseo le han encerrado en una comisaría como un vulgar delincuente. El expresidente francés comenzó ayer a ser interrogado bajo arresto por la Policía anticorrupción sobre sus relaciones peligrosas con el coronel libio. Acudió acompañado por su abogado a las 8:00 horas a los locales de la brigada financiera en Nanterre, a las afueras de París, para una comparecencia que puede durar hasta 48 horas. También prestó declaración su exministro del Interior, el conservador Brice Hortefeux, pero sin medidas coercitivas ya que está aforado por ser eurodiputado.

El sumario en el que se ve incurso Sarkozy fue incoado en abril de 2013 por corrupción y malversación de fondos. Todo parte de las acusaciones del difunto coronel libio y de sus familiares con aroma de venganza por los bombardeos francobritánicos a sus tropas. El origen es la publicación en abril de 2012 por el diario digital 'Mediapart' de un documento en árabe que recoge un principio de acuerdo del régimen de Gadafi para financiar con 50 millones de euros la campaña electoral de Sarkozy.

FONDOS IRREGULARES

En noviembre de 2016 el negociante francolibanés en tráfico de armas Ziad Takieddine aseguró haber entregado, entre noviembre de 2006 y comienzos de 2007, al entonces ministro del Interior y a su director de Gabinete, Claude Guéant, tres maletines con cinco millones de euros procedentes de Trípoli. Se sospecha que Hortefeux ejerció de intermediario. Guéant, quien sustituyó a Hortefeux en la cartera de Interior, está imputado en la causa por blanqueo de fraude fiscal a raíz de un ingreso sospechoso de 500.000 euros en marzo de 2008 que justificó por la venta de dos cuadros antiguos de un pintor no tan cotizado.

Los investigadores disponen de documentos intervenidos en un registro practicado en 2015 en el domicilio suizo de Alexandre Djouhri, un financiero habituado a los circuitos opacos, que en la actualidad se encuentra encarcelado en Londres a la espera de su extradición a Francia. También cuentan con las agendas del exministro libio del petróleo Choukri Ghanem, ahogado en 2012 en extrañas circunstancias en el Danubio a su paso por Viena, donde se mencionan entregas de dinero destinadas a Sarkozy.

En marzo de 2011, dos días antes de la intervención militar que derrocó el régimen libio, uno de los hijos de Gadafi emplazó a Sarkozy a «devolver el dinero que aceptó de Libia para financiar su campaña electoral». «Fuimos nosotros los que financiamos su campaña y tenemos la prueba. Estamos dispuestos a revelar todo», declaró a la cadena de televisión Euronews.

El expresidente francés siempre ha negado las acusaciones, desmentidas por otros exdignatarios libios. «El simple sentido común debería llevar a considerar que la guerra que condujimos en Libia duró diez meses. Durante ese período, si Gadafi hubiera tenido el menor documento contra mí, ¿por qué no lo utilizó, cuando yo era el jefe de la coalición en su contra?», es su constante argumentación.

Mandato de la ONU

El director de 'Mediapart', Edwy Plenel, se preguntó ayer si «en la guerra de 2011 Sarkozy fue más allá del mandato de la ONU derribando un régimen y propiciando que su propio líder, Gadafi, fuera asesinado». «¿Esta guerra no tuvo una dimensión privada?», planteó el periodista, convencido de que el caso es «probablemente el mayor escándalo político financiero de la Quinta República», fundada en 1958 por el general Charles de Gaulle.

Retirado de la política activa desde su derrota de 2016 en las primarias de la derecha, Sarkozy arrastra otras hipotecas judiciales. La amenaza más directa es su procesamiento, que tiene recurrido, en el 'caso Bygmalion' por superar el límite autorizado de gasto en la campaña presidencial de 2012 gracias a un sistema de facturas falsas. Además, la fiscalía financiera pidió en octubre último que sea enjuiciado por corrupción y tráfico de influencias en el intento de obtener informaciones secretas a través de un alto magistrado a cambio de interceder para conseguirle una sinecura en Mónaco.

En paralelo, Sarkozy se ha beneficiado de varios sobreseimientos en otros sumarios. Llegó a estar imputado en el caso de los generosos favores repartidos por Liliane Bettencourt, la multimillonaria heredera del imperio L'Oréal. También fue archivada la causa por los viajes en avioneta privada sufragados por un empresario amigo suyo.

millones de euros fue la cantidad que aportó el régimen libio que lideraba Muamar Gadafi a la campaña que llevó al Elíseo a Nicolas Sarkozy en 2007, según un documento en árabe que publicó en abril de 2012 el diario digital 'Mediapart'.

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