312 razones para creer en la gran coalición

Merkel es obsequiada con un ramo de flores en vísperas del día de San Valentín. :: Axel Schmidt / REUTERS/
Merkel es obsequiada con un ramo de flores en vísperas del día de San Valentín. :: Axel Schmidt / REUTERS

Bruselas no oculta su optimismo por el acuerdo entre Merkel y Schulz, y cruza los dedos para que las juventudes socialistas no trunquen el pacto

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

Trescientas doce veces en 177 páginas. ¡312! «No conozco muchos gobiernos en la UE que mencionen 312 veces la palabra Europa en su acuerdo de coalición». Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, es un hombre feliz. No menos que su homólogo del Consejo, Donald Tusk: «La 'GroKo' alemana (abreviatura de la 'Grosse Koalition') es una buena noticia. Pero ahora es hora de construir una gran entente paneuropea, inclusiva, para un presupuesto ambicioso, un acuerdo sensato sobre migración y una mejor eurozona. Quizá también podamos hacerlo en cinco meses». El duende europeo, el mismo que resucitó tras el referéndum del 'brexit' o la victoria de Trump, sigue en plena forma.

No hay alegría, hay euforia. Si ya de por sí una gran coalición es una magnífica noticia para la estabilidad del club, el hecho de que el socialdemócrata Martin Schulz, que acaba de caer en desgracia, haya logrado arrancar tantas «concesiones dolorosas» de Angela Merkel, sobre todo económicas, es un escenario que ni los más optimistas imaginaban en Bruselas, que sin embargo sigue con los dedos cruzados para que las juventudes socialdemócratas no trunquen las muchísimas ilusiones creadas en el club. La margarita se deshojará el 4 de marzo, casualmente el mismo domingo en el que Italia se la jugará en las urnas. Puede ser un día redondo para el futuro de una Unión Europea sumida en el enésimo ahora o nunca.

A finales de noviembre, cuando estallaron por los aires las negociaciones de la llamada 'coalición Jamaica' que Merkel intentó con los liberales y Los Verdes, las dudas se apoderaron de Bruselas. «Hay que ser sinceros y admitir que no nos lo esperábamos. Ahora solo queda esperar y ver qué sucede. Aún seguimos confiando en que al final se imponga la razón alemana en un momento clave para el diseño del futuro económico de la UE», confesaba por aquel entonces un alto funcionario comunitario a este periódico. En efecto, la razón alemana se ha impuesto. «Sobre el papel, la situación es inmejorable desde un punto de vista europeo en favor de una mayor integración, de más Europa. Es un escenario casi soñado», aseguran fuentes diplomáticas. «Veremos si las bases socialdemócratas no truncan el acuerdo. No será fácil, pero confiamos que se reedite una 'Grosse Koalitión' más necesaria que nunca», apostillan.

Bruselas mantiene los dedos cruzados para que las juventudes del SPD no tumben el acuerdo La nueva situación en Berlín favorece el proyecto europeo que contempla una mayor integración

Impulso a la Eurozona

¿Por qué tanta euforia? Primero, porque se despejan los negros nubarrones asentados sobre Berlín, la capital de facto del club. Por fin hay luz. Y si a esto se suma que el futuro Gobierno tendrá un perfil tan europeísta, la satisfacción es doble. Recuerden: la palabra Europa aparece 312 veces en 117 páginas. ¿Se imaginan a Rajoy, Sánchez, Rivera o Iglesias hablar en estos términos? Seguro que no, de ahí el valor de lo que está ocurriendo y lo mucho que aún debe madurar España cuando se habla de la UE, el verdadero kilómetro cero.

Toda la atención se centra en el capítulo económico, en saber si Alemania se subirá al carro de Emmanuel Macron y apostará por una mayor integración en torno al euro culminando la Unión Bancaria, creando el FMI europeo o fomentando un mayor impulso presupuestario para los países de la moneda única a cambio, eso sí, de rigor y reformas estructurales.

La mejor señal de que algo parece estar moviéndose es que el poderoso Ministerio de Finanzas lo dirigirán los socialdemócratas. El histórico fortín del temido Wolfgang Schauble, 'Míster nein', pasará a manos del alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz. Es cierto que es del ala liberal del SPD, pero no deja de ser socialdemócrata, lo que le ha valido a Merkel fortísimas críticas dentro de su formación.

Ojo, con Schauble o sin Schauble, la canciller continuará siendo Angela Merkel y subestimarla en favor de Macron sería un gran error. Seguirá dominándolo todo, pero, ahora, la gran ventaja para Europa es que está en juego su legado. ¿Qué dirán los libros de Historia de Merkel? Todo dependerá de este mandato.

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