Rajoy evita hacerse la foto con Kosovo

Mariano Rajoy, a su llegada ayer a la capital búlgara. :: diego crespo / efe/
Mariano Rajoy, a su llegada ayer a la capital búlgara. :: diego crespo / efe

El presidente español es el único jefe de Estado o de Gobierno de los 28 que no estará mañana en la cumbre de los Balcanes que se celebra en Sofía

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

Que Mariano Rajoy no iría a Sofía para no hacerse la foto con su homólogo de Kosovo hace tiempo que dejó de ser noticia, como él mismo apuntó en la última cumbre de Bruselas a finales de marzo. Lo que aún no se sabía y ayer se confirmó es que el presidente español será el único de los 28 jefes de Estado y de gobierno que no estará mañana presente en la cumbre que la UE celebrará con los seis países de los llamados Balcanes Occidentales: Albania, Montenegro, Kosovo, Macedonia, Serbia y Bosnia y Herzegovina. «Nuestra decisión de no acudir es la más coherente», recalcó ayer por la tarde desde la capital búlgara, donde acudió para entrevistarse con su homólogo, Boiko Borisov.

La ausencia ya estaba prevista, pero el hecho de que los líderes de los otros cuatro Estados miembros que no reconocen a Kosovo sí estén en la cita (Rumanía, Eslovaquia, Grecia y Chipre) ha provocado que la figura de Rajoy protagonice el debate europeo sobre esta cumbre. Rajoy, sin embargo, siempre lo ha tenido claro: no estaba dispuesto a dar alas a los independentistas catalanes en un momento de máxima tensión. Sin embargo, fuentes diplomáticas españolas negaron de forma tajante que el factor Cataluña «haya condicionado nada».

«Se habría actuado exactamente igual hace cuatro años, cuando no pasaba nada. Se trata de defender una postura en política exterior que España mantiene hace muchos años, incluso por anteriores gobiernos y de signo político diferente. No estamos en contra de los Balcanes ni mucho menos, como evidencia todo el apoyo que hemos dado estos últimos años a través de la UE o nuestra implicación con un alto coste humano y material en la guerra que se vivió en su día, algo que ya muchos olvidan», apostillaron.

Muchas capitales no comparten las ansias de la Comisión por ampliar el número de miembros

Así lo recordó el propio Rajoy en la rueda de prensa que dio junto a Borisov. «Es muy positivo que las condiciones de vida sigan mejorando. España siempre ha mantenido una posición constructiva y estará siempre para ayudar. La declaración final es neutral y es aceptable para España», recalcó. Esta es una de las claves. Rajoy no estará pero sí ha permitido que la Unión Europea muestre una imagen de unidad a 28 firmando las conclusiones de la cumbre. De hecho, fuentes del Consejo Europeo no quisieron hacer sangre por esta ausencia y destacaron la colaboración del Gobierno, que además estará presente en la cita a través de Pablo García-Berdoy, el embajador de España ante la UE.

La imposible UE a 33

Lo hará por la mañana, en los encuentros técnicos, porque durante el almuerzo la silla española quedará vacía ya que este tipo de encuentros está reservado a los líderes. En esa declaración final «aceptable» para Madrid no aparecen por ningún lado términos clave como «ampliación» o «adhesión», según el borrador que este periódico avanzó el 5 de mayo y que no ha variado.

En un momento en el que en la UE solo se habla de cómo se sale del club por el incierto 'brexit', la Comisión se ha empeñado en impulsar con determinación y cierta prisa el debate sobre la ampliación. Ésta, de llegar, no se producirá hasta 2025 y tendrá a los seis países de los Balcanes Occidentales como protagonistas. De la UE a 27 sin Gran Bretaña a una hipotética UE a 33. A día de hoy, lo más parecido a un imposible.

Muchas capitales, incluidas las principales, no comparten las ansias de la Comisión Juncker o las del presidente del Consejo, Donald Tusk, por ampliar el número de miembros del club. «Si con 28 países los problemas de funcionamiento son evidentes y, en ocasiones, incluso preocupantes, a 33 esto sería ingobernable», aseguran fuentes diplomáticas. Pero además de la organización propiamente dicha, está el problema político, gran escollo de este proceso.

En la cumbre, la UE buscará apuntalar la vocación europeísta de una región que en materias como la inmigración es clave. Se trata de ponerse la venda antes de la herida y aquí la herida se llama tentáculos rusos. La declaración consta de 17 puntos en los que ambos bloques se comprometen a estrechar sus lazos tanto en materia de comunicaciones como de seguridad o aquellas relativas al Estado de derecho.

Se destaca, por ejemplo, la preocupación de Bruselas con el crimen organizado, una de las principales lacras de los Balcanes. Pero ni rastro de las palabras adhesión o ampliación de la UE. No toca.

Todo quedará como está. Por un lado se encuentran Serbia y Montenegro, ya en negociaciones; por otro, Albania y Macedonia, con los que la Comisión acaba de proponer iniciar las conversaciones; en tercer lugar, Bosnia y Herzegovina, que presentó su solicitud de acceso en febrero de 2016; y por último, Kosovo, que firmó un acuerdo de estabilización y asociación en abril de 2016.

Quizá la frase que mejor sintetiza la estrategia europea la pronunció en febrero en la Eurocámara el comisario de Vecindad, Johannes Hann: «O exportamos estabilidad o importaremos inestabilidad». Sin embargo, la propia Comisión es consciente de que estos países siguen a un mundo de poder acceder a la UE como admite en sus últimos informes. Así que en Sofía solo habrá guiños, que no es poco.

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