CDU y SPD quieren un fichero europeo de activistas violentos

Dos jóvenes retiran restos de los disturbios en Hamburgo. :: efe

Las fuerzas del Gobierno alemán sostienen que un registro de extremistas ayudaría a evitar un caos como el de Hamburgo durante el G-20

JUAN CARLOS BARRENA B ERLÍN.

Después de los graves disturbios que marcaron la cumbre del G-20 en Hamburgo, con cuantiosos daños materiales por incendios provocados, vandalismo y saqueos, los partidos de la gran coalición de Gobierno alemana, conservadores y socialdemócratas, exigen la creación de un banco de datos europeo para registrar a extremistas de izquierdas con antecedentes de violencia. Las autoridades estiman que hasta un millar de radicales de toda Europa se sumaron al llamado 'bloque negro', protagonista de los graves enfrentamientos con la Policía y los destrozos en las tres noches consecutivas de disturbios.

«Necesitamos un amplio listado de extremistas a nivel europeo», exigió la vicepresidenta del grupo parlamentario socialdemócrata (SPD), Eva Högl, mientras el experto en temas de Interior de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Stephan Meyer, subrayó que «de esa manera las autoridades podrían controlarlos en el extranjero». El titular alemán de Interior, Thomas de Maizière, tomó nota de la iniciativa y afirmó que los radicales presentes en Hamburgo «no eran manifestantes, sino extremistas criminales».

«Extremistas de Alemania y Europa no pueden hacer valer motivos políticos», consideró De Maizière, quien comentó que no pueden ser contemplados como activistas o críticos del G-20, como es el caso de los manifestantes pacíficos, la mayoría, sino como «despreciables extremistas violentos, como los neonazis o los terroristas islamistas». El ministro cifró en cientos los radicales llegados del extranjero, comentó que varios cientos más fueron rechazados en controles fronterizos preventivos y dijo que espera duras sentencias. Tirar losas desde los tejados contra la Policía es un intento de asesinato, advirtió De Maizière, partidario de seguir celebrando ese tipo de reuniones internacionales en grandes ciudades alemanas ya que «lo contrario supondría la capitulación del Estado de Derecho».

Medios alemanes destacaron que la Policía practicó un millar de detenciones en las fronteras en los más de 600.000 controles realizados desde mediados de junio para prevenir la entrada de activistas radicales.

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