La UE también quiere a Zuckerberg trajeado

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

La teoría dice que la Unión Europa es una de las grandes potencias mundiales, pero a la hora de la verdad, como se está comprobando con la escandalosa filtración de datos de usuarios de Facebook con fines políticos, sigue teniendo muchas dificultades para ser percibida como un todo en lugar de como una suma de influyentes Estados. Ocurrió en el 'Dieselgate', donde Volkswagen ni siquiera rechistó a la hora de pagar 25.000 millones de dólares a clientes americanos. En Europa, por contra, sigue arrastrando los pies y ha abonado 5,5 millones de euros.

Ahora, no se trata tanto de exigir indemnizaciones, que también, sino de imagen, de orgullo. La UE, el club de clubes, quiere ver a Mark Zuckerberg sentado ante el Parlamento Europeo respondiendo las preguntas de los representantes elegidos en las urnas por los europeos, muchos usuarios de Facebook y al menos 2,7 millones de ellos se han visto afectados por la masiva filtración de sus datos a través de Cambrigde Analytica.

Pero ya se sabe que una cosa es querer y otra muy diferente, poder. Salvo sorpresa, habrá plantón. Porque el mismo Zuckerberg que hace unos días decidió ponerse el traje (matiz nada desdeñable) para comparecer durante diez horas ante el Senado y el Congreso de Estados Unidos no tiene la menor intención de hacer lo propio ante el Parlamento Europeo.

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