La UE quiere proteger a sus 'campeones nacionales' del dinero de China o Rusia

Descarga de contenedores en el puerto holandés de Róterdam. :: JERRY LAMPEN / reuters
Descarga de contenedores en el puerto holandés de Róterdam. :: JERRY LAMPEN / reuters

La Comisión quiere arrinconar a Trump a través de los acuerdos comerciales pero estableciendo controles en sectores estratégicos

ADOLFO LORENTE

Bruselas. La Unión Europea quiere aprovechar el inmenso hueco dejado por los Estados Unidos de Donald Trump para convertirse en el campeón mundial del comercio global salvaguardando, eso sí, a sus campeones nacionales. Se trata de seguir renegando del proteccionismo pero protegiéndose más y mejor de potencias como China. «Somos grandes defensores del libre comercio, pero no somos ingenuos. Europa deberá defender siempre sus intereses estratégicos, por eso proponemos un nuevo marco en materia de control previo de las inversiones», anunció Jean-Claude Juncker durante el debate sobre el estado de la Unión celebrado el miércoles en Estrasburgo. Ayer, el vicepresidente Jyrki Katainen, y la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, se encargaron de detallar la estretagia.

El mensaje, que lleva la firma de Berlín, París y Roma, es simple y rotundo: Europa no será una barra libre para el capital extranjero de potencias como China, Rusia o los países árabes. «Si una empresa pública extranjera desea comprar un puerto europeo, una parte de nuestra infraestructura energética o una empresa de tecnología de defensa, la adquisición sólo debe llevarse a cabo con transparencia, estudio y debate. Tenemos la responsabilidad política de saber lo que se cuece a nuestro alrededor, a fin de proteger nuestra seguridad colectiva en caso necesario», zanjó el luxemburgués.

Bruselas, como ayer insistió Katainen, mantiene que esto no tiene nada que ver con el proteccionismo, sino con intentar poner ciertos límites a una desbocada globalización. «La UE tiene y seguirá teniendo uno de los regímenes de inversión más abiertos del mundo (...) pero no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que, en ciertos casos, las absorciones extranjeras de empresas pueden perjudicar nuestros intereses». Energía, defensa o tecnología son algunas de las áreas que más preocupan a las potencias comunitarias.

LA CLAVE Berlín, París y Roma han exigido mecanismos de protección a Bruselas para salvaguardar sus empresas

Se trata, en definitiva, de no introducir dentro de la UE a una suerte de caballo de Troya enmascarado en tal o cual gigante empresarial. Para ello se establecerá un sistema de control previo y se agilizará la colaboración entre los Estados miembros para que todos puedan compartir la información y en su caso mostrar su disconformidad si consideran que una operación que se va a cerrar en el país vecino puede afectar a sus intereses. La clave es que todo este se centralizará en Bruselas, pero «la última palabra siempre la tendrán los países». Es decir, que la opinión de la Comisión no sería vinculante.

Australia y Nueva Zelanda

Comercio seguro, sí, pero comercio al fin y al cabo. La UE ha tocado a rebato y está dispuesta a asumir el rol de líder mundial que Estados Unidos le ha cedido gracias a Trump. El acuerdo con Canadá entrará en vigor la próxima semana y desde ayer, hay instrucciones para comenzar las conversaciones con Australia y Nueva Zelanda, como explicó Malmström, que recordó el reciente acuerdo político alcanzando con Japón y las negociaciones que ya están en marcha con Mercosur o México.

«El comercio significa empleo, crear nuevas oportunidades para las empresas europeas, grandes y pequeñas. Cada 1.000 millones adicionales en exportaciones se generan 14.000 nuevos puestos de trabajo en Europa. El comercio significa, además, exportar nuestras normas sociales, medioambientales, de protección de datos o de seguridad alimentaria», recuerda el presidente de la Comisión.

Después de las muchas críticas y movilizaciones generadas con el llamado TTIP (acuerdo con EE UU) y el CETA (Canadá), el Ejecutivo comunitario quiere aprender de los errores cometidos y ha propuesto impulsar al máximo una «transparencia sin precedentes» en las negociaciones e involucrar a los sectores sociales en órganos de participación creados 'ad hoc'. Asimismo, se emitirá una recomendación al Consejo para que «entable negociaciones destinadas a crear un tribunal multilateral».

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