Putin toma el mando en Oriente Próximo

Putin posa con pilotos de los cazas rusos desplegados en la base aérea de Hmeimim, en Siria. :: M. Klimentyev / AFp/
Putin posa con pilotos de los cazas rusos desplegados en la base aérea de Hmeimim, en Siria. :: M. Klimentyev / AFp

Reafirma la victoria de Rusia en Siria y anuncia una retirada parcial de las tropas, aunque mantendrá las necesarias para proteger a El-Asad

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Ante la presencia casi testimonial de Estados Unidos en Siria, reducida a algún bombardeo esporádico y a un grupo de fuerzas especiales e instructores militares en el norte del país, Rusia ha demostrado tener realmente la iniciativa. El presidente Vladímir Putin ha marcado la hoja de ruta de la lucha contra el grupo Estado Islámico y apuntalado la figura de Bashar el-Asad, que estaba contra las cuerdas cuando Moscú decidió intervenir en Siria en septiembre de 2015.

Putin proclamó hace unos días la victoria total y ahora ha anunciado una retirada parcial de sus tropas desplegadas en Siria. En este contexto triunfante y aprovechando la ola de indignación que ha provocado en el mundo islámico la decisión de Washington de trasladar su embajada en Israel a Jerusalén, Putin efectuó ayer una gira relámpago por Siria, Egipto y Turquía con el objetivo de afianzar su nuevo papel en Oriente Próximo como principal potencia mundial capaz de eclipsar a su adversario del otro lado del Atlántico. Durante años su influencia en la zona había estado debilitada.

Escoltado por aviones de combate rusos, Putin aterrizó ayer por la mañana en la base aérea rusa de Hmeimim, en la provincia siria de Latakia; se reunió con Asad y anunció el comienzo de la retirada de las fuerzas rusas, aunque una parte sustancial de ellas se quedará para seguir dando apoyo al Ejército sirio Rusia mantendrá de forma «permanente» sus dos bases en Siria, la aérea de Hmeimim y la naval de Tartús. El objetivo, según experto en temas militares Vladímir Anojin, es «no dejar solo a Asad».

El presidente ruso espera atraerse más simpatías en la zona a costa de Trump y su postura sobre Jerusalén

Sin embargo, en clave preelectoral, tras dar a conocer que se presentará a los comicios de marzo, Putin dio ayer orden de retirada. «Regresaréis victoriosos a vuestros hogares», dijo a los soldados. Según su opinión, «hay condiciones para una arreglo político». El presidente sirio le dio una vez más las gracias.

Por motivos de seguridad, de esta escala en Siria no se supo hasta que el avión de Putin tomó tierra en El Cairo. Egipto es un país con el que Rusia mantiene viejos lazos, pero cuya relación se enfrió poco después del ataque terrorista que sufrió el Airbus de la compañía rusa Kogalimavia el 31 de octubre de 2015 sobre la península del Sinaí. Perecieron las 224 personas que viajaban a bordo y Moscú suspendió todos los vuelos con Egipto, con el consiguiente perjuicio económico para el sector turístico del país árabe.

Putin habló ayer con su homólogo egipcio, Abdelfatah el-Sisi, del posible restablecimiento de las conexiones aéreas entre sus respectivas capitales y parece que hay acuerdo para que sea inminente. Ayer se acordó también la construcción en la localidad de Dabaa de una central nuclear, la primera que tendrá Egipto, con tecnología, dinero y especialistas rusos. Moscú ayudará también en la creación de una «zona industrial», que será una cabeza de puente en Egipto para la exportación de productos rusos a todos los países de la región. La inversión, según el jefe del Kremlin será de más de 6.000 millones de euros.

Pero de lo que más hablaron los dos jefes de Estado fue de la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como la capital de Israel. Moscú cree que tal medida «añade leña al fuego» a un conflicto que no acaba de resolverse y con su postura Putin pretende suscitar nuevas simpatías en Oriente Próximo.

«Nuestros países abogan por la pronta reanudación del diálogo palestino-israelí sobre todas las materias en disputa, entre ellas el estatus de Jerusalén (...) cualquier paso que fuerce el anticipo de los resultados del diálogo entre palestinos e israelíes es contraproducente y desestabilizador. No ayuda a resolver la situación», aseguró Putin en una rueda de prensa ofrecida tras su encuentro con El-Sisi.

La cuestión de Jerusalén y el conflicto sirio fueron también los dos asuntos principales de conversación entre el presidente ruso y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, con el que se reunió ayer -por séptima vez en lo que va de año- en Ankara, adonde llegó procedente de El Cairo. Dos asuntos separan a ambos: Erdogan no quiere ver a los kurdos en las negociaciones de paz que Putin pretende apadrinar en la ciudad rusa de Sochi. Y tampoco es partidario de que Bashar el-Asad siga en el poder en Siria. Assad siga en el poder. Pero el diálogo entre ambos presidentes es muy intenso.

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