Putin pide a los empresarios que vuelvan a Rusia con su dinero

En su anual baño de masas televisivo, el líder ruso contempla un fin de las sanciones de Europa «en medio de la guerra comercial con EE UU»

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ.

Vladímir Putin continúa inamovible en sus políticas frente a Ucrania y Occidente e incansable también en su afán de estar siempre muy visible y en primera línea ante su ciudadanía. Ayer participó en la decimosexta edición de su ya tradicional 'Línea directa con el presidente', una comparecencia televisiva de gran cobertura durante la que respondió a casi un centenar de preguntas de los telespectadores. El programa duró 4 horas y 23 minutos. Junto a él y a los dos entrevistadores, en el estudio había decenas de jóvenes voluntarios procesando desde sus ordenadores las cuestiones que llegaban por teléfono, sms o redes sociales. La emisión fue retransmitida por los principales canales de televisión públicos y varias cadenas de radio.

A una pregunta sobre su opinión en relación con las dificultades que está sufriendo para prolongar el visado en Reino Unido el magnate Román Abramóvich, que al final ha optado por instalarse en Israel, Putin respondió que «los empresarios rusos están siendo objeto de persecución en países como Gran Bretaña y estarían mejor en Rusia junto con sus activos». Al mismo tiempo, el máximo dirigente ruso se jactó de que algunos países de la Unión Europea «llaman abiertamente a normalizar las relaciones con Rusia y levantar las sanciones, sobre todo ahora en medio de la guerra comercial con EE UU». El nuevo Gobierno italiano se ha pronunciado en esa dirección y hay por lo menos otros cinco países de la UE, entre ellos Austria, país que Putin acaba de visitar, que también abogan por terminar con el castigo a Moscú.

«Sentarse y negociar»

Estas medidas contra Rusia fueron adoptadas por la UE en 2014 por la anexión de Crimea y por su ayuda a la sublevación armada secesionista en dos regiones del este de Ucrania. «Seguiremos ayudando a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk», prometió Putin en relación a los dos enclaves rebeldes que, junto con Crimea, han dinamitado la integridad territorial de Ucrania. A este respecto, el jefe del Kremlin advirtió a Kiev de que no intente recuperar por la fuerza el control sobre Donetsk y Lugansk aprovechando que en Rusia comienza en breve el Campeonato Mundial de Fútbol. «Confío en que no llegue a producirse tal tipo de provocación y, si eso ocurriera, creo que entrañaría consecuencias muy graves para la existencia de Ucrania como Estado», declaró.

Tales amenazas llegaron en vísperas de una nueva reunión a nivel de ministros de Exteriores del Cuarteto de Normandía (Rusia, Ucrania Alemania y Francia), el lunes en Berlín. En el seno de este grupo de países se negociaron y firmaron los acuerdos de Minsk, en febrero de 2015, para establecer la hoja de ruta que conduzca a la paz en Donetsk y Lugansk. Pero las tensiones actuales, a juicio de Putin, «demuestran la incapacidad de Kiev de resolver el problema».

Contestando a una pregunta sobre la confrontación entre Rusia y Occidente, las sanciones y el aislamiento, el primer mandatario ruso repitió su ya manoseado argumento de que existe por parte de Washington y Bruselas un deseo de «contener a Rusia, acusarla de todos los males con la intención de obstaculizar nuestro desarrollo económico.

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