Putin centrará su nuevo mandato en la política interior

El reelegido presidente asegura que su intención es reducir el gasto militar y evitar la confrontación con Occidente

R. M. MAÑUECO MOSCÚ.

El recién reelegido presidente ruso recibió ayer en el Kremlin a los siete candidatos que le han disputado el sillón y afloró la preocupación por los planes belicistas de su política. Vladímir Putin trató de tranquilizarlos asegurando que su intención es reducir el gasto militar y no entrar en una «carrera de armamentos» con Occidente.

«Hemos previsto una reducción del gasto militar para este año y para el que viene (...) pero no provocará una reducción de nuestra capacidad defensiva», manifestó el jefe del Estado ruso ante sus siete adversarios en las elecciones. Según sus palabras, «nadie se propone desencadenar ninguna carrera armamentística. Al contrario, pretendemos construir unas relaciones con todos los países del mundo que sean constructivas y que propicien el diálogo con nuestros socios».

Para que tal situación se produzca, añadió Putin, «hace falta que ambas partes estén interesadas en ello, no depende solo de nosotros».

Pero en un encuentro aparte con los responsables de su equipo de campaña, Putin anunció que la prioridad en los seis años de su nuevo mandato no va a ser la política exterior, sino la interior. «Nos vamos a dedicar antes que nada a cumplir la agenda de la política nacional. Eso significa principalmente garantizar los ritmos de crecimiento de la economía y darle un carácter más innovador», aseguró el jefe del Kremlin. Dijo también que, sin olvidar la defensa y la seguridad, ahora los esfuerzos se dirigirán a mejorar la sanidad, la educación, la producción industrial y las infraestructuras. Todo ello, recalcó, «con el objetivo de elevar el nivel de vida de la ciudadanía».

Putin recibió ayer felicitaciones por su victoria de su homólogo chino, Xi Jinping; del líder cubano, Raúl Castro; del primer ministro húngaro, Viktor Orbán; del presidente venezolano, Nicolás Maduro; del boliviano Evo Morales, del serbio Aleksandar Vucic, del dictador sirio, Bashar el-Asad, y de los dirigentes de las repúblicas exsoviéticas. También del primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu; del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y del jefe del Gobierno indio, Narendra Modi. Los líderes de países occidentales guardaron silencio a excepción de la canciller alemana, Angela Merkel, quien le animó a «proseguir con el diálogo».

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