El primer ministro de Irak ordena la suspensión del referéndum kurdo

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Irak, los países fronterizos, Estados Unidos y Reino Unido aumentan la presión sobre las autoridades de la región autónoma kurda (KRG) para intentar que abandonen la idea de realizar el próximo lunes su consulta de independencia. El primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, reclamó de manera oficial «la suspensión» del proceso porque teme «peligrosas consecuencias» si la iniciativa kurda sigue adelante, según informó la cadena kurda Rudaw. El mandatario advirtió de los riesgos que puede entrañar la votación para la «paz pública» en este momento en el que Irak trata de acabar con la presencia del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en su territorio.

La necesidad de centrarse en la guerra contra el EI es el mismo argumento que defienden estadounidenses y británicos -a lo que ayer se unieron los franceses-, que tratan de convencer al presidente kurdo, Masud Barzani, de que no es el momento idóneo para realizar una consulta de este tipo en un país que lleva tres años de guerra abierta contra el EI. El ministro de Defensa de Reino Unido, Michael Falon, viajó a Erbil para reiterar la oposición de Londres al proceso y declaró a su llegada a la capital kurda que «estamos comprometidos con la unidad de Irak y trabajamos con Naciones Unidas en posibles alternativas al referéndum».

Pero, hasta el momento, estas peticiones no han disuadido a unos kurdos cuyo único apoyo regional es Israel, país que ve con buenos ojos la partición de Irak. La postura israelí provocó ayer la reacción del ex primer ministro iraquí Nuri Al Maliki quien, den un encuentro con el embajador de Estados Unidos en Bagdad, Douglas Silliman, dijo: «No vamos a permitir un segundo Israel» en Irak.

Decisión de la Justicia

Además de la orden de Abadi, el Tribunal Supremo iraquí ordenó también «la suspensión del referéndum fijado para el 25 de septiembre hasta que se revisen las reclamaciones recibidas acerca de la inconstitucionalidad del plebiscito». Esta decisión se suma a la moción aprobada hace una semana por el Parlamento, en la que se instó al Gobierno a tomar «las medidas necesarias» para evitar que los kurdos acudan a las urnas y preservar de esta forma la unidad nacional.

El problema para Bagdad es que no tiene la capacidad de implementar las decisiones de la Justicia en un territorio que ya es autónomo de facto y cuenta con sus propias fuerzas de seguridad.

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