Primer ataque terrorista en Francia desde el levantamiento del estado de emergencia

Efectivos de la Gendarmería Nacional francesa, ayer, en el supermercado de la cadena Système U de Trèbes. :: Guillaume Horcajuelo / efe/
Efectivos de la Gendarmería Nacional francesa, ayer, en el supermercado de la cadena Système U de Trèbes. :: Guillaume Horcajuelo / efe

Un individuo de 26 años y afín al Estado Islámico mata a tres personas en una cadena de ataques en el sur del país

IVIA UGALDE

Francia revivió ayer sus mayores pesadillas con un nuevo zarpazo del terrorismo yihadista. Una cadena de ataques perpetrados por un individuo de 26 años en las localidades sureñas de Trèbes y Carcasona demostraron que solo habían sido un espejismo los casi cinco meses de paz vividos desde que el presidente, Emmanuel Macron, levantó el estado de emergencia el 1 de noviembre. Ayer fueron tres las víctimas en sumarse a las 240 personas que han perdido la vida desde que en 2015 se desató en el país la ola de atentados más sangrienta que se recuerda.

El terrorista, un franco-marroquí que simpatizaba con el Estado Islámico y resultó abatido por los gendarmes, fue identificado como Redouane Lakdim, según informó el ministro de Interior galo, Gerard Collomb. Su nombre era uno de los 12.000 que figuran en el Fichero de Señalamientos para la Prevención de la Radicalización con Carácter Terrorista (FSPRT), creado precisamente en 2015 por las autoridades francesas para analizar posibles casos de radicalización. Sin embargo, según Collomb nada hacía intuir que lanzaría un ataque inminente, como el de ayer, que dejó además 16 heridos. «Él era conocido por cometer delitos menores y ya había sido investigado», reconoció.

Lakdim tomó así de imprevisto a las fuerzas de seguridad galas con su cacería, que inició en Carcasona, la comuna francesa en la que residía con sus padres y sus hermanas. Fue allí, en la capital del departamento del Aude, donde a media mañana protagonizó su primer ataque al asaltar un coche, fuertemente armado con cuchillos, una pistola y granadas. Aun así, no se tuvo constancia de lo ocurrido hasta que se encontró más tarde un cadáver con una herida de bala en la cabeza, que correspondería al del pasajero del vehículo.

Una mujer también fue detenida por su vinculación en el asalto del joven franco-marroquí

Ya para entonces el terrorista había marchado con el vehículo que había robado y seguía a un grupo de cuatro policías que hacían deporte e iban desarmados. Instantes antes de que entraran al cuartel, el sospechoso trató de atropellarles y abrió fuego contra ellos. Como resultado, uno de los agentes sufrió heridas en la espalda. Una vez más, Lakdim había conseguido fugarse para lanzar su golpe final en el supermercado Super U de la localidad de Trèbes, a solo 6 kilómetros de distancia.

Al grito de «Alahu Akbar (Alá es el más grande)» irrumpió en el establecimiento y «empezó a disparar varias veces», relataron los supervivientes. En la toma de rehenes, mató a dos personas: un trabajador y un cliente. El caos se apoderó del supermercado y los clientes corrían por salvar sus vidas. «Vi la puerta de una cámara frigorífica y le pedí a la gente que viniera a refugiarse allí. Éramos diez y nos quedamos una hora. Hubo más tiros y salimos por la puerta de emergencia trasera», contó uno de los testigos. Por su parte, Christian Guibbert, un policía retirado que hacía las compras con su esposa y su cuñada, se apresuró a esconderlas detrás de un mostrador de carne mientras llamaba a los servicios de emergencias.

Los gendarmes se personaron de inmediato en el lugar y un teniente coronel logró canjearse por uno de los civiles. De ese modo, al dejar su móvil abierto permitió que el resto de gendarmes supieran lo que pasaba en el supermercado hasta que decidieron lanzar la operación final en la que el atacante fue abatido. Lakdim, durante el asalto, había exigido la liberación de Salah Abdeslam, el único encarcelado en Francia por los atentados de la noche del 13 de noviembre en París que causaron 130 muertes y condenó la intervención militar gala en Siria.

«Amenaza elevada»

Macron, que se encontraba en la cumbre de mandatarios europeos en Bruselas, elogió la rápida actuación de los agentes y detalló que la investigación correrá a cargo de la sección antiterrorista de la Fiscalía de París. «Nunca lo hemos ocultado, la amenaza terrorista sigue siendo elevada», señaló al atribuir la naturaleza fundamentalista del ataque de ayer, que fue reivindicado horas después por el Estado Islámico. Para el jefe del Elíseo, lo sucedido demuestra que son «necesarias» las medidas de seguridad adoptadas desde 2015. En virtud de ellas, hay desplegados 10.000 policías y militares en calles, estaciones y lugares turísticos del país.

El fiscal de París, François Molins, que viajó ayer al lugar de los atentados junto a Collomb, avanzó que «una persona ha sido detenida por un cargo de vinculación con un acto terrorista». Se trata de una mujer que sería la pareja sentimental del atacante. Asimismo, recalcó que pese al fin del estado de emergencia, «el nivel de alerta terrorista en el país no se ha debilitado» y recordó que «hay individuos radicalizados en el territorio». Sus palabras fueron en la misma línea que las de Macron, que señaló que Francia es víctima de una «amenaza endógena».

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