El presidente de Perú dimite por el escándalo de la empresa Odebrecht

Kuczynski se marcha veinte meses después de tomar posesión y antes de que el Parlamento le destituyera

R. C. LIMA.

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, renunció ayer a su cargo, a raíz de las denuncias del partido fujimorista Fuerza Popular, sobre una presunta compra de votos de legisladores para evitar su destitución por supuestos lazos con la empresa brasileña Odebrecht. En un mensaje a la nación, Kuczynski anunció su renuncia, 20 meses después de asumir el gobierno, debido al «clima de ingobernabilidad» que afecta al país y que «no permite avanzar». El jefe de Estado, cuya dimisión aún deberá ser aceptada por el Congreso, denunció la «grave distorsión del proceso político» causada por la difusión de vídeos y audios en las últimas horas que lo hacían «injustamente parecer como culpable de actos» en los que «no había participado».

«Lo mejor para el país es que renuncie a la presidencia», indicó Kuczynski rodeado por su gabinete ministerial, en un mensaje grabado en el Palacio de Gobierno. El mandatario agregó que ha trabajado «casi 60 años de mi vida con total honestidad», pero que «la oposición ha tratado de pintarme como si fuera una persona corrupta y consiguió afectar a trabajadores honestos que laboran en mi domicilio, involucrándolos injustamente en esta artimaña en contra del Gobierno», según informa Efe.

Tras su discurso, la bancada izquierdista de Nuevo Perú anunció que no aceptará la renuncia de Kuczynski y que planteará votar la moción de vacancia (renuncia), que estaba prevista en el pleno del Congreso para hoy. El vocero de Nuevo Perú, Alberto Quintanilla, explicó al canal TVPerú que su partido se inclina por «no aceptarle la renuncia porque no ha hecho ningún mea culpa y pretende presentar su renuncia como que el Congreso ha hecho un interferencia» en su gestión.

Quintanilla agregó que plantearán un juicio de residencia contra Kuczynski para que «no pueda salir del país hasta que se esclarezcan los casos de presunta comisión de delitos por la compra de votos». Horas antes, el presidente del Congreso, el fujimorista Luis Galarreta, anunció un proceso de acusación constitucional para desaforar a cinco congresistas, entre ellos la actual primera ministra, Mercedes Aráoz, y a Kenji Fujimori, por una supuesta compra de votos para evitar la destitución presidencial.

Además de Aráoz, también se acusará a Carlos Bruce, quien ejerce como ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento. Los otros acusados son Bienvenido Ramírez y Guillermo Bocángel, quienes aparecieron en diversos vídeos difundidos ayer por Fuerza Popular, en los que ofrecen, a nombre del Gobierno, obras públicas a legisladores opositores, a cambio de que voten contra la destitución de Kuczynski.

El constitucionalista Enrique Bernales opinó que el país va a tener una sucesión constitucional tranquila, en declaraciones a TVPerú, y confió en que llegue al país el primer vicepresidente Martín Vizcarra para asumir la presidencia y convocar a un gabinete de ancha base.

Vizcarra se desempeñaba desde el año pasado como embajador de Perú en Canadá y era la figura política más buscada en los últimos días, ante la posibilidad de que Kuczynski sea destituido por el Parlamento por sus vínculos con Odebrecht.

Con la difusión de las grabaciones hecha por Fuerza Popular, todas las bancadas del Parlamento anunciaron su voto a favor de la vacancia de Kuczynski, incluido el oficialismo que le había pedido también su dimisión. El secretario general del partido gobernante Peruanos por el Kambio (PPK), Salvador Heresi, le pidió a Kuczynski que renuncie al cargo «por dignidad».

«Si no lo hace, anuncio que votaré a favor de la vacancia (destitución)», que se tenía previsto debatir y votar este jueves en el Congreso por los vínculos de Kuczynski con Odebrecht. Poco después, el actual ministro de Vivienda, Carlos Bruce, señaló en un mensaje en Twitter que «lo mejor» para afrontar la crisis política desatada en el país es «un cambio democrático».

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