EE UU pone fin al deshielo con Cuba

EE UU ha retirado a más de la mitad del personal de su embajada en La Habana por los ataques acústicos contra diplomáticos. :: efe

Washington utiliza el caso de los 'ataques acústicos', aún por aclarar, para reducir a la mitad su personal diplomático en La Habana y suspender la expedición de visados

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Los misteriosos -y «supuestos» según Cuba- 'ataques acústicos' que han causado diversos problemas de salud a 21 empleados de la embajada estadounidense en La Habana están detrás de la decisión de ayer del Departamento de Estado de retirar a más de la mitad de su personal de esa legación y de suspender «por tiempo indefinido» la emisión de visados. Se concreta así la drástica marcha atrás en el deshielo iniciado por Barak Obama y Raúl Castro hace casi tres años. Cuba calificó de inmediato de «precipitada» la decisión. Una analista del noticiero de la televisión oficial afirmó que la medida «perjudica al pueblo cubano y al pueblo estadounidense» y volvió a preguntar «¿a quién beneficia este significativo retroceso en las relaciones bilaterales».

Según la nota firmada por el secretario de Estado, Red Tillerson, EE UU no enviará delegaciones oficiales y emitirá una alerta de viaje para no visitar la isla, aunque ningún turista ha sufrido «ataques específicos» como los descritos por los diplomáticos. Aclara que mantendrá las relaciones diplomáticas y reuniones con representantes del Gobierno cubano en Washington.

De momento, no pide que salgan de EE UU diplomáticos cubanos. Precisa que «hasta que el Gobierno de Cuba no ofrezca garantías sobre su seguridad, el personal en la embajada continuará reducido al imprescindible para ofrecer servicios básicos a los ciudadanos estadounidenses y mantener las operaciones de la embajada».

Decisión «precipitada»

La reacción cubana llegó muy pocos minutos después. Para Josefina Vidal, jefa de la delegación que negoció el restablecimiento de relaciones bilaterales y directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, la medida, «precipitada» afectará a las relaciones bilaterales, «en particular a la cooperación sobre temas de interés mutuo y los intercambios de diversa naturaleza». Reiteró que el Gobierno de Castro «no tiene responsabilidad alguna» en los hechos ocurridos en la embajada y que cumple con la convención de Viena sobre la protección a la integridad de los funcionarios extranjeros y sus familiares.

Vidal recordó que en la reunión del pasado martes entre el canciller Bruno Rodríguez y su homólogo Tillerson, aquel instó a «no tomar decisiones apresuradas que no se sustenten en investigaciones con resultados concluyentes y a «no politizar el asunto» sobre los hechos «denunciados» y cuya veracidad no da por demostrada Cuba. Los funcionarios norteamericanos que dijeron tener problemas como pérdida auditiva y cefalea no están ya en La Habana y no fueron atendidos por médicos cubanos que pudieran certificar sus dolencias. La alta funcionaria, que ha sido nombrada embajadora en Canadá, reiteró la voluntad de La Habana de cooperar al «esclarecimiento total de estos hechos» para lo que es «esencial la participación efectiva de las autoridades estadounidenses».

Medios cubanos destacan que agencias especializadas no pudieron determinar «ningún indicio» sobre los «supuestos» ataques.

Al Gobierno de Raúl Castro no lo interesa regresar a los años 60. El turismo, principal fuente de ingresos para la isla en este momento, ha tenido un repunte sensible gracias en parte gracias al incremento de las visitas de estadounidenses amparadas en las categorías especiales, pues el turismo como tal sigue prohibido.

Euforia en Miami

Sin embargo, los 'dinosaurios' del anticastrismo de Miami, que aplaudieron a rabiar cuando el 16 de junio el presidente Donald Trump firmó la orden de «cancelación total del mal acuerdo con el régimen cubano» dan saltos de alegría. Y con ellos parte de la oposición interna. No tanto el senador Marcos Rubio, que en un escrito reciente pedía que Trump cerrara totalmente la embajada.

Desde el otro espectro de la política estadounidense, como la coalición antibloqueo EngageCuba, se insistió en la necesidad de «esclarecer los hechos» de la embajada sin caer en «las manos de los perpetradores de estos supuestos ataques que están buscando romper el proceso hacia la normalización» entre los dos países.

Todavía es pronto para saber si la anulación del deshielo afectará a las compañías aéreas y a los cruceros. Culpar a Cuba sin pruebas, dicen los observadores, solo enrarece el ambiente bilateral que en tres años logró frágiles avances pese a las evidentes diferencias.

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