La Policía apaga las llamas del 'infierno' antisistema

J. C. BARRENA BERLÍN.

Una inflexible y dura acción policial acabó sin miramientos con la manifestación 'Bienvenida al infierno' que activistas de extrema izquierda llegados de toda Europa organizaron para recibir a los jefes de Estado y Gobierno del G-20 en Hamburgo. La marcha de protesta no consiguió avanzar más de un centenar de metros antes de ser detenida, rodeada por las fuerzas de seguridad, que movilizaron cientos de agentes antidisturbios y una docena de camiones pesados con cañones de agua.

Tenía autorización para desfilar por la ciudad hasta acercarse a 300 metros del recinto ferial de la cumbre, pero la negativa de un millar de activistas del llamado 'bloque negro' a marchar a cara descubierta y prescindir de los pasamontañas y pañuelos con los cubrían sus caras, así como el lanzamiento de adoquines o botellas contra los agentes, fue el argumento policíal para intervenir.

Varios camiones con cañones de agua frenaron la cabeza de la marcha, mientras otro grupo de vehículos iguales se situaron a la cola y comenzaron a disolver a los manifestantes con chorros de agua a presión mientras grupos de agentes antidisturbios hacían uso de aerosoles con gas pimienta para reprimir cualquier conato de violencia.

Los organizadores de la protesta, que reunió a 12.000 personas, según el recuento oficial, desistieron de continuar marchando y la dieron por finalizada en el mismo punto de partida. A partir de ese momento y mientras los antidisturbios despejaban el puerto, los manifestantes se dispersaron en grupos, que en algunos casos se dirigieron a la cercana calle de la Reeperbahn, el corazón de la movida en el barrio rojo de Sankt Pauli, donde se produjeron escarceos con la Policía.

Los agentes contaron con el apoyo logístico de varios helicópteros para controlar a posibles grupos de activistas violentos y transmitir sus movimientos a las fuerzas en tierra. Los manifestantes quemaron vehículos y montaron barricadas, pero las fuerzas de seguridad mantuvieron un cierto control de la situación por su presencia masiva, tras concentrar unos 20.000 efectivos en Hamburgo. La jornada había comenzado con malos augurios tras un atentado incendiario contra un concesionario de la marca alemana de vehículos deportivos de lujo Porsche.

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