El Sur se plantea su propia defensa nuclear

El Gobierno de Seúl terminará de instalar el escudo antimisiles estadounidense pero algunos medios creen que ya no basta con eso

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

La violencia solo genera más violencia. En el caso de Corea, el desarrollo de armas nucleares al norte del paralelo 38 logra que algunos se planteen seguir los mismos pasos al sur de la línea que divide la península. «Ahora que las armas atómicas sobrevuelan nuestras cabezas, debemos pensar que no siempre podemos confiar en el poder disuasorio del arsenal nuclear estadounidense», escribió ayer en un editorial el segundo mayor diario de Corea del Sur, 'Dong-a Ilbo'.

Un día después de la sexta prueba nuclear norcoreana, el periódico consideró que ya no es válido el acuerdo al que llegaron las dos Coreas en 1991, cuando decidieron que la península estuviese libre de armas nucleares. «Porque esa desnuclearización solo la ha acatado Corea del Sur», apuntó 'Dong-a Ilbo'.

Hace 26 años, Estados Unidos retiró el armamento atómico que tenía desplegado en el territorio de su aliado, y muchos respiraron tranquilos. Pero, según una encuesta del año pasado, ahora más del 60% de los surcoreanos -sobre todo aquellos que superan los 60 años- apoyan el desarrollo de armas atómicas o creen que se debería pedir a Washington que vuelva a ofrecerles alguna.

De momento, el programa nuclear norcoreano ya ha logrado disipar las dudas que el escudo antimisiles estadounidense Thaad provocaba en sectores de la población y del Gobierno. Ayer, el presidente Moon Jae-in, que en un inicio se mostró contrario a la instalación de este sofisticado sistema de intercepción a gran altura, decidió aprobar incluso la instalación de lanzaderas adicionales para mostrar contundencia frente a Pyongyang.

Fuego real

La decisión la tomó después de conocer que, según los servicios de espionaje surcoreanos, es muy posible que Kim Jong-un continúe haciendo pruebas de misiles balísticos intercontinentales. Al fin y al cabo, son esenciales para que sus bombas atómicas, en el caso de que consigan miniaturizarlas, viajen hasta territorio enemigo.

Además, ayer Corea del Sur también realizó ejercicios militares con fuego real. Y para que no haya dudas de cuál era su objetivo, el Ejército anunció que simulaban el ataque al centro de pruebas nucleares de la hermana comunista. Claro que el punto real al que lanzó sus misiles no estaba en tierra firme sino en el mar. Pero dio en el blanco y eso es lo que importa.

A pesar de esta exhibición de fuerza, el Gobierno asegura seguir abierto al diálogo con el norte, la opción que parece más lejana pero que los analistas más recomiendan. «No estamos a tiempo de prevenir una Corea del Norte nuclear, pero sí una guerra nuclear», comentó en un artículo el diario de Hong Kong 'South China Morning Post'.

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