Los pensionistas franceses, contra los recortes de Macron

Manifestaciones en una treintena de ciudades por la subida de las retenciones obligatorias, que acarrea una pérdida media de 45 euros al mes

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL

PARÍS. Entre 40.000 y 70.000 pensionistas se manifestaron ayer en una treintena de ciudades francesas en protesta por la merma de su poder adquisitivo provocada por la subida de las retenciones obligatorias instaurada por el Gobierno de Emmanuel Macron. En paralelo, se movilizaron los profesionales de las residencias de ancianos y de la ayuda domiciliaria a la tercera edad para reivindicar mayores medios humanos y financieros.

Los pensionistas, que ya habían desfilado por las calles de Francia el pasado setiembre, secundaron una convocatoria de nueve sindicatos en denuncia del incremento de 1,7 puntos en las retenciones para compensar la reducción de las cotizaciones por paro y enfermedad en el sector privado. La medida, que entró en vigor en enero y se ha plasmado en las pensiones abonadas a partir de febrero, afecta a un 60% de los jubilados y se traduce en una pérdida media de 45 euros al mes.

El Gobierno alega que el recorte solo concierne a las pensiones superiores a 1.289 euros brutos al mes y que a partir del mes próximo el subsidio mínimo por vejez aumentará por primera en cinco años con una subida de 30 euros. También esgrime que la pérdida de poder adquisitivo será compensada por la supresión progresiva del impuesto a la vivienda al 80% de los contribuyentes que se comenzará a aplicar el próximo otoño.

Crece el descontento

Macron pidió «un pequeño esfuerzo para los que trabajan» a dos jubiladas que lo abordaron el miércoles en Tours porque de lo contrario «no habrá nadie para pagar sus pensiones». En Francia los pensionistas tienen un nivel de vida superior al de los activos, debido en especial a que el valor de su patrimonio se ha disparado. De ahí que desde el poder sean frecuentes las apelaciones a la solidaridad intergeneracional por parte de una «generación dorada».

El presidente más joven en la historia de Francia, que fue votado en masa por los mayores de edad (74% en la segunda vuelta electoral), ha perdido en lo que va de año seis puntos de popularidad entre los ciudadanos con más de 65 años. Este descontento creciente resulta preocupante por cundir en una franja del electorado con fuerte peso político pues reúne a 16 de los 46 millones de personas inscritas en el censo.

Macron tiene previsto acometer la reforma del sistema de pensiones en el horizonte del verano de 2019. Ha prometido que se mantendrá la edad legal de jubilación en 62 años y que no se tocará el nivel de las pensiones. No serán afectados los actuales pensionistas ni quienes estén a menos de cinco años de jubilarse.

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