Paul Ryan pone fin a su carrera en el Congreso de EE UU

El republicano, actual presidente de la Cámara de Representantes, renuncia a presentarse a las próximas legislativas, dentro de siete meses

R. C. WASHINGTON.

El presidente de la Cámara de Representantes de EE UU, Paul Ryan, confirmó ayer que no se presentará a la reelección en las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre. De este modo, el político republicano, de 48 años, pondrá fin en enero de 2019 a una carrera de dos décadas en el Congreso que, según confesó ante la prensa, le había alejado de su familia. Con tres hijos adolescentes, Elizabeth (15), Charles (14) y Samuel (13), dijo con pesar que «si estoy aquí un mandato más, solo habrán conocido a un padre los fines de semana. Estoy reordenando mis prioridades». Intentaba acallar así las especulaciones sobre su interés por presentar batalla por la Casa Blanca, a la que llegó a postularse como candidato a la vicepresidencia, junto a Mitt Romney, en 2012. Pero también desmentir a los que le acusan de «abandonar el barco» cuando se acercan las legislativas y no está claro que los conservadores vayan a revalidar su mayoría.

La decisión de Paul Ryan de no concurrir a las elecciones de noviembre supone un duro golpe para el Partido Republicano, que teme el empuje de los demócratas, el castigo de los electores a la dura política del presidente Donald Trump y las consecuencias que pueda tener la investigación de la trama rusa. Con un reparto de asientos de 237 a 192 para los republicanos, Ryan niega el peligro y augura «futuro muy brillante» para su formación.

Pero es tan intensa la polémica que envuelve a la Casa Blanca por la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la posible colusión entre la campaña presidencial en 2016 y Rusia, que Ryan tuvo que referirse a ella y hacer de 'apagafuegos'. Según dijo, ni Trump tiene intenciones de despedir a Mueller, ni piensa en cesar al vicefiscal general Rod Rosenstein, que supervisa el curso de la investigación del fiscal especial.

Tras la salida de John Boehner al frente de los republicanos de la Cámara de Representantes, Ryan fue elegido por sus colegas como su líder al ser considerado un símbolo de unidad entre las distintas facciones del partido. Sin embargo, cuando Trump presentó su candidatura a la Casa Blanca, Ryan tardó en darle su respaldo, disgustado con un aspirante que atacaba activamente al «aparato del partido». Inseguro por la deriva que podría llevar a los republicanos, el congresista tuvo que aceptar al nuevo presidente, y tras su victoria decidió alinearse con el mandatario pese a sus constantes desacuerdos.

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