El Papa pide cambios en Colombia para una paz estable

Francisco, con un pómulo hinchado y una brecha en una ceja. :: efe
Francisco, con un pómulo hinchado y una brecha en una ceja. :: efe

Francisco finaliza su visita al país en Cartagena de Indias, donde un golpe fortuito contra el papamóvil le provocó una pequeña herida en la cara

DARÍO MENOR CARTAGENA DE INDIAS.

Va a ser difícil que el papa Francisco se olvide de su estancia de ayer en Cartagena de Indias, última etapa de su viaje a Colombia. Al poco de llegar a esta turística ciudad caribeña sufrió un pequeño incidente al golpearse en la cara con la estructura del papamóvil mientras trataba de saludar a un niño, uno de los miles de cartageneros que le jalearon por las calles provocando situaciones algo caóticas y peligrosas por las ganas de la gente por acercarse al Papa y poder tocarle. A consecuencia del golpe, Jorge Mario Bergoglio se hirió la ceja y el pómulo izquierdos, donde le quedó un moratón, y tuvieron que colocarle hielo y una tirita, pero pudo seguir adelante con su programa. Él mismo comentó que se había dado «una buena puñada», pero que estaba bien.

A diferencia de los cientos de miles de turistas que arriban cada año a Cartagena, el Papa no recorrió el hermoso casco histórico de estilo colonial de la ciudad y optó en cambio por visitar uno de sus barrios más deprimidos, San Francisco. «Viene a vernos a los más humildes, pobres y necesitados. Nos trae esperanza y alegría», contaba Jorge Pérez, vecino de esta zona. «Su presencia aquí le manda un mensaje a las instituciones para que se preocupen por las necesidades de estas comunidades tan marginadas y olvidadas. Aquí la única que está presente es la Iglesia».

Una hora antes de la llegada de Bergoglio, todavía podía verse por las calles de San Francisco alguna gallina picoteando el suelo entre la riada humana que trataba de acercarse al lugar donde luego el Pontífice colocó la primera piedra del edificio promovido por 'Talitha Kum', una iniciativa de religiosas para ayudar a jóvenes víctimas de la explotación sexual. «Aquí hay trata de blancas, drogas, robos... En estos barrios casi nadie se beneficia del turismo que llega a Cartagena», se quejaba Carlos Ibarra. Tenía que hablar en voz muy alta porque sus vecinos esperaron al Papa bailando y cantando canciones con ritmos caribeños y letras cristianas. «¡No hay nadie como mi Diooos!», gritaban las feligresas, en su mayor parte afroamericanas, mientras se contoneaban con sensualidad.

Uno de los motivos por los que Francisco eligió viajar a Cartagena es por su antigua condición de principal mercado esclavista del Nuevo Mundo. El Papa quiso recordar a san Pedro Claver, el «esclavo de los negros para siempre», visitando la iglesia dedicada al jesuita español y el santuario donde se encuentran sus reliquias.

Allí lamentó que tanto en Colombia como en todo el mundo, millones de personas sigan siendo «vendidas como esclavas, o bien mendigan un poco de humanidad». Se acordó de los inmigrantes y refugiados, que «se hacen a la mar o emprenden el camino porque lo han perdido todo, empezando por su dignidad y por sus propios derechos».

Francisco presidió su última misa en Colombia, antes de regresar a Roma, en un lugar peculiar: la explanada de la terminal del puerto de Cartagena. Delante de un fondo de grúas y contenedores marítimos dejó una nueva petición para que los colombianos se sumen al proceso de paz, cada uno en su ambiente.

«Se nos exige generar 'desde abajo' un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, respondemos con la cultura de la vida, del encuentro», dijo, advirtiendo de que «si Colombia quiere una paz estable y duradera», tiene que dar urgentemente un paso hacia «el bien común, la equidad, la justicia y el respeto de la naturaleza humana».

Palabras para Venezuela

Cristian Rojas, politólogo de la Universidad La Sabana, se mostró confiado en que la visita papal contribuya a «rebajar la tensión» generada por el proceso de paz con las FARC.

Francisco no abandonó Colombia sin acordarse otra vez de Venezuela. Tras la oración del Ángelus, dijo que reza por todas los países latinoamericanos, pero de manera especial por la nación caribeña.

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