El Papa envía a Chile a un experto para investigar al obispo acusado de encubrir a un cura pederasta

DARÍO MENOR

roma. En sus casi cinco años de pontificado, Jorge Mario Bergoglio no ha tenido un viaje más complicado que el de hace dos semanas a Chile. Hubo quemas de iglesias y manifestaciones por cómo la jerarquía eclesiástica afronta los casos de abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes.

Aunque mientras estuvo en tierras chilenas defendió al obispo de Osorno, Juan Barros, al que las víctimas acusan de encubrir al sacerdote pederasta Fernando Karadima, ayer el Papa movió ficha al anunciar que envía al país latinoamericano a un experto en el tratamiento de esta lacra. Se trata de Charles J. Scicluna, arzobispo de Malta y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Scicluna viajará a Santiago «para escuchar a quienes han manifestado la voluntad de dar a conocer elementos que poseen» sobre el caso de Barros, informó la Santa Sede. Esta decisión supone un cambio de postura en Francisco, pues en Chile dijo que no había «una sola prueba» contra el polémico obispo. «Todo es calumnia», comentó Jorge Mario Bergoglio, irritando a las víctimas, a las que posteriormente quiso pedir perdón por haberles «herido».

El portavoz del episcopado chileno, por su parte, aseguró que Barros acogió la noticia de la llegada del enviado papal «con fe y alegría, pidiendo a Dios que resplandezca la verdad».

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