Ofensiva final contra el Estado Islámico en el desierto iraquí

M. AYESTARÁN FALUYA.

Tras perder todos los núcleos urbanos que tenían en Irak, la resistencia final del Estado Islámico (EI) tiene como escenario el desierto fronterizo con Siria. «El ejército iraquí, la policía federal y Hashd al Shaabi (Unidades de Movilización Popular o milicias chiíes) iniciaron una vasta operación para limpiar la región de Al Yazira, que se extiende por las provincias de Saladino, Nínive y Al Anbar», adelantó en un comunicado el general Abdelamir Yaralá, jefe de operación del Mando Conjunto de Operaciones (JOC). Los responsables militares esperan que sea la ofensiva definitiva».

En ambos lados de la frontera el desierto se ha convertido en último refugio para unos yihadistas que, desde la pérdida de Mosul en verano, ya no combaten hasta la muerte y optan por la retirada ante la superioridad del enemigo.

Las milicias chiíes que combaten junto a las fuerzas regulares iraquíes se han convertido en motivo de preocupación para países como Estados Unidos, que alertan de su estrecha vinculación con Irán y piden su desmantelamiento tras el final de la guerra contra el Daesh. Abadi ya dejó claro que no piensa tratar como «criminales» a quienes han combatido a los yihadistas y uno de los mandos de las milicias, que suman más de 150.000 combatientes, aseguró que sus armas pesadas pertenecen al Gobierno de Irak.

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