Muere el hijo del califa del Estado Islámico en un ataque suicida en Siria

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

«Hudayfa al-Badri, hijo del califa, murió en una operación suicida», este fue el mensaje difundido por los canales tradicionales del grupo yihadista Estado Islámico (EI) para informar del fallecimiento de uno de los hijos de Abu Baker al-Bagdadi. El pequeño aparece armado con un fusil, vestido de militar y en el rostro se le dibuja una media sonrisa. La esquela es similar a la que han difundido de otros combatientes caídos, sin prestarle atención especial a que se trate de uno de los hijos del máximo jefe de la organización. Siete meses después de que Irak y Siria proclamasen la victoria sobre el califato, la muerte de su hijo es la primera noticia referente al desaparecido califa. Según el EI, Hudayfa falleció en una operación suicida contra el Ejército de El-Asad y sus aliados rusos en una central eléctrica de Homs, en el centro del país. En esa zona, el EI logró hacerse con el control del desierto desde Palmira hasta Deir Ezzor, en la frontera con Irak.

El anuncio de la muerte de un hijo del califa reabrió el debate sobre el paradero de Al-Bagdadi. El 16 de junio del pasado año, el Ministerio de Defensa ruso dijo que podría haber muerto en un bombardeo de su aviación al sur Raqqa, que era capital siria del califato. Pero el grupo nunca lo confirmó y EE UU tampoco dio credibilidad a Moscú.

Tras la caída del califato, los combates no han cesado en el desierto que separa Irak de Siria y un responsable de Inteligencia iraquí consultado por France Press aseguró hace un mes que Al-Bagdadi estaba en suelo sirio y se desplazaba «acompañado de cuatro o cinco personas», incluidos «su hijo y su yerno».

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