Los kurdos pierden tierra y petróleo tras su desafío independentista

La intervención militar de Bagdad en represalia por el referéndum en la región autónoma deja al Gobierno de Erbil sin los grandes pozos de Kirkuk

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

La respuesta de Irak al referéndum kurdo de independencia ha redibujado las fronteras internas del país y ha devuelto al Ministerio de Petróleo el control de los grandes pozos de Kirkuk. En menos de una semana, las fuerzas de la región autónoma kurda (KRG, por sus siglas en inglés) han regresado a los límites de 2014 y el Gobierno de Bagdad ha recuperado el control de las zonas que tenía en disputa con las autoridades de Erbil.

Ante la sorpresa general, la ofensiva militar no ha encontrado apenas resistencia por parte de unos milicianos kurdos que también han abandonado los pozos de petróleo de Baba, Jambur, Khabbaz, Avana y Bai Hasan, estos dos últimos especialmente importantes porque proporcionaban casi la mitad de la producción kurda. La respuesta de la KRG se limita a declaraciones de condena como las del vicepresidente, Kosrat Rasul, que calificó de «invasoras» a las fuerzas de Irak por lo que un juzgado de Bagdad dictó una orden de detención.

La consulta promovida por el presidente Masoud Barzani, que sólo contó con el respaldo internacional de Israel, provocó la reacción de Bagdad, que exige la anulación de un proceso que obtuvo un 93% de apoyo entre los ciudadanos.

El primer ministro, Haider Al Abadi, telefoneó a las autoridades kurdas para intentar arreglar la crisis e informó del final de la operación «para restaurar el orden» y de la retirada de las Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes) de las calles de Kirkuk. Los kurdos respondieron con un llamamiento a la comunidad internacional para que «ayude a las dos partes a iniciar un diálogo dentro del marco de la Constitución».

«Opresión sectaria

A la espera de que se inicie ese diálogo de manera formal, el golpe de autoridad de Bagdad se salda con unos 100.000 kurdos que habrían huido de la ciudad de Kirkuk por temor a represalias, según informaron las autoridades de la KRG. Hemin Hawrami, asesor del presidente Barzani, alertó en las redes sociales que estas personas huyen de los «saqueos y la opresión sectaria».

La sorpresiva pérdida de territorio por parte de la KRG ha provocado una verdadera crisis interna entre los dos grandes partidos, la Unión Patriótica de Kurdistán y el Partido Democrático de Kurdistán, que se acusan mutuamente de traicionar el sueño kurdo de la independencia. La retirada de las posiciones que se ganaron en 2014 cuando los peshmerga frenaron el avance del grupo yihadista Estado Islámico ha sido todo un shock para unos kurdos que pierden también el control de un petróleo que era clave en sus planes de establecer un Estado independiente.

Por su parte, el Ministerio de Petróleo iraquí alertó a todos los países y compañías internacionales del sector que a partir de ahora el Gobierno central son «las dos únicas autoridades que tienen la potestad legal y constitucional de hacer acuerdos y convenios para desarrollar o invertir en los recursos de petróleo y gas». Un aviso para países como Turquí o Israel, que desde 2014 compraban petróleo a los kurdos, quienes exportaban el crudo sin contar con la autorización de Bagdad.

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