Israel ofrece protección a un pueblo partidario de El-Asad

M. AYESTARAN JERUSALÉN.

En apenas tres años el Ejército de Israel ha pasado de amenazar con atacar la aldea siria de Hader a ofrecer el envío de sus hombres para protegerla tras un atentado suicida de Al-Qaida en el que la menos nueve personas perdieron la vida. Situada en la provincia de Quneitra, adyacente a los Altos del Golán que los israelíes ocupan desde 1967, Hader es un bastión del régimen de Bashar el-Asad habitado por la minoría drusa.

La verja de separación levantada por el Estado israelí marca una frontera que desde hace 50 años separa a familias enteras y, tras el atentado, decenas de drusos de Majdal Shams, localidad del Golán ocupado, intentaron cruzar la barrera para ayudar a los suyos. El Ejército impidió el paso y emitió un comunicado en el que aseguró que «estamos preparados para ayudar a los vecinos y prevenir el daño o la ocupación de la aldea», en referencia a la ofensiva lanzada por el Frente Fatah Al Sham, brazo de Al-Qaida en Siria, responsable del coche bomba.

Aunque oficialmente Israel asegura que no interviene en la guerra de Siria, la misión de observadores de Naciones Unidas en la zona advirtió ya en 2014 de los contactos entre soldados judíos y rebeldes sirios, el traslado de combatientes heridos a centros hospitalarios y la entrega de material israelí a diversos grupos armados. Una estrategia que perseguiría tener aliados que ayuden a mantener alejados de la frontera a Irán y a Hizbolá, que combaten junto al presidente Asad.

Los drusos del Golán ocupado son críticos con esta estrategia y su diputado en la Knesset Akran Hasson declaró que «los grupos en los que confiábamos dirigen ahora sus armas contra los drusos».

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