Irán se enfrenta a un ultimátum de cuatro meses

Trump renovó, «por última vez», el acuerdo que impide al régimen persa obtener la bomba atómica, y que se revisará de nuevo en mayo

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Irán volvió a vivir una jornada con la vista puesta en Washington a la espera de conocer la decisión de Donald Trump sobre el acuerdo nuclear. Los dirigentes de la república islámica advirtieron de su disposición a abandonar el acuerdo en caso de que los estadounidenses decidieran retirarse de forma unilateral, cosa que finalmente no ocurrió, pero que podría ocurrir el próximo 12 de mayo, fecha marcada para la próxima revisión del acuerdo en Estados Unidos. La salida de Teherán supondría la reactivación de un programa nuclear que, desde 2015, tiene limitado el nivel de enriquecimiento de uranio a niveles que los expertos consideran que no sirven para fabricar una bomba atómica.

Los equipos que la Agencia Internacional de la Energía Atómica tienen en las plantas nucleares de Irán corroboran en cada uno de sus informes que la república islámica cumple lo pactado con el conocido como grupo del 5+1, formado por Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania. Desde la Unión Europea también lanzan un mensaje de confianza en el acuerdo, pero Trump, que pide una mayor implicación europea para resolver las «fallas desastrosas» del pacto, insiste en que «desconfía de las intenciones» de Irán, en un discurso similar al empleado por Israel.

El presidente recurrió a Twitter hace un año que para advertir a Irán de que «juega con fuego. No se dan cuenta de lo 'amable' que fue el presidente Obama con ellos. ¡No yo!».

Trump desconfía de los fines del país persa, pese a que los supervisores dicen que cumple lo pactado

La ruptura del acuerdo nuclear es una promesa electoral de Trump, que desde su firma criticó a Barack Obama y ya en plena campaña aseguró que «mi prioridad es desmantelar este desastroso pacto». El comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Mohamed Ali Jafari, aseguró que «las sanciones económicas de Estados Unidos no son más que una demanda sionista», en referencia al Gobierno israelí, que junto a Arabia Saudí son las voces más críticas de Oriente Medio con Teherán.

Los iraníes recordaron a Trump que el pacto no se cerró con un solo país o un solo Gobierno, sino que fue ratificado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y, por lo tanto, no puede cambiarse por decisión de un solo Gobierno. Pero estas palabras no afectaron demasiado a un presidente que extendió su compromiso con los iraníes a regañadientes y «por última vez», en tono de ultimátum para intentar que se endurezcan los términos del acuerdo ratificado por Obama.

Nuevas sanciones

En paralelo a la prolonganción del pacto, el Gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra catorce individuos y entidades de Irán, entre ellos el jefe del Poder Judicial, el ayatolá Sadeq Larijaní, por «graves» abusos a los derechos humanos y apoyo al programa de misiles balísticos.

«Estamos sancionando al régimen de Irán por su abrumador maltrato de sus ciudadanos y por censurar a su propia gente», afirmó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. También son objeto de penalización varias empresas chinas y una malasia Green Wave Telecommunications por facilitar suministros técnicos al programa de misiles persa.

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