Irak lanza la operación para acabar con el último gran bastión del EI en el país

Un mes después de izar la bandera nacional en lugar de la enseña negra yihadista en Mosul, el siguiente paso es Tal Afar. :: afp
Un mes después de izar la bandera nacional en lugar de la enseña negra yihadista en Mosul, el siguiente paso es Tal Afar. :: afp

Tal Afar, en manos de los yihadistas desde hace tres años, es clave para unir las provincias siria e iraquí del califato

MIKEL AYESTARAN

jerusalén. Apenas 24 horas después de que el Ejército libanés lanzara su ofensiva para expulsar al grupo yihadista Estado Islámico (EI) de su frontera con Siria, Irak puso en marcha la operación militar para recuperar el control de Tal Afar, situada unos 65 kilómetros al oeste de Mosul. Los yihadistas tienen cada vez más frentes abiertos y son incapaces de defender las fronteras de un califato en plena descomposición. El primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, anunció en un mensaje televisado que «la operación para liberar Tal Afar ha comenzado» y advirtió a los yihadistas de que «no tienen otra opción que la de rendirse o morir».

Pocas horas después, los medios iraquíes informaron de los primeros avances sobre el terreno con la toma de algunas zonas del extrarradio de la ciudad y la huida de los primeros grupos de civiles. Al Abadi empleó las mismas palabras que usó antes de dar luz verde a la operación para liberar Mosul. Las fuerzas de seguridad, con apoyo de la alianza que lidera Estados Unidos, necesitaron nueve meses para expulsar al EI de la que fue su capital. Un mes después de izar la bandera nacional en lugar de la enseña negra yihadista en Mosul, el siguiente paso es Tal Afar, en manos del enemigo yihadista desde agosto de 2014 y punto clave en la ruta para unir las provincias siria e iraquí del califato.

La aviación lanzó panfletos de aviso a los civiles en los que se podía leer que «la batalla es inminente y, si Dios quiere, la victoria está próxima». Naciones Unidas trabaja contrarreloj para tener listo un dispositivo que le permita recibir a las miles de personas que huirán de los combates, ya que, según los cálculos del organismo internacional, en el casco urbano pueden quedar unas 10.000 personas -tenía 200.000 antes de la guerra- y en los alrededores más de 50.000. El éxodo ya ha empezado y en las últimas dos semanas, mientras se ultimaban los detalles del asalto, 10.000 personas ya han salido en busca de refugio en un lugar seguro, según los datos difundidos por el Ministerio de Inmigración iraquí. El baile de cifras suele ser constante en este tipo de casos.

El comandante de las Operaciones Conjuntas, Abdelamir Yaralá, detalló que, además del Ejército y las tropas de la Policía Federal, las milicias progubernamentales de las Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes) toman parte activa en el asalto. Tal Afar vuelve a ser una piedra de toque para el equilibrio étnico y sectario del país. Los mandos paramilitares chiíes critican a Abadi por no querer hacer frente a la presión de Turquía, muy pendiente de Tal Afar por los vínculos históricos con esta plaza del antiguo imperio otomano, aunque en este caso también los chiíes reclaman su protagonismo porque una parte importante de los habitantes turcomanos pertenecen a su secta. En una entrevista mantenida en un viaje reciente, Aydin Maruf, dirigente del Frente Turcomano en Erbil, confesó a este enviado especial que Tal Afar «será la gran batalla final y por eso será la más complicada. Es el último refugio de los terroristas y a esto hay que sumar los problemas entre las fuerzas que quieren participar en la liberación, ya que aquí todos quieren su parte del pastel tras la caída del califato».

La pérdida de Tal Afar supondrá un golpe casi definitivo para un califato al que ya solo le quedarán Al Hawiya y Al Qaim, en el noroeste de Irak y cerca de la frontera con Siria, como núcleos urbanos bajo su control.

Avance rápido en Líbano

En el frente libanés abierto contra el EI el sábado, el Ejército logró recuperar una tercera parte del territorio que controlaban los yihadistas en la parte noreste del país. El Mando Central informó además de la muerte de al menos tres soldados tras estallar una mina al paso de su vehículo a las afueras de Arsal, ciudad fronteriza que ha sido el gran bastión del Frente Al Nusra, brazo de Al Qaeda en Siria, y del EI.

El Ejército aprieta a los yihadistas desde Líbano y la milicia chií Hizbolá, junto al Ejército sirio, presionan desde el otro lado para cortarles la vía de escape, aunque los mandos militares en Beirut volvieron a negar la coordinación con el Partido de Dios, al que tanto Europa como Estados Unidos consideran «organización terrorista», pero que combate al EI en Siria.

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