El hijo de Saleh se suma a la lucha para «expulsar de Yemen hasta al último hutí»

Ahmed Alí clama venganza contra los rebeldes proiraníes que mataron al expresidente, a quien acusan de traidor por romper su alianza

M. AYESTARAN JERUSALÉN.

La muerte de Alí Abdulá Saleh complica aún más la situación en Yemen, y su hijo, Ahmed Alí, reapareció para clamar venganza. Ahmed Alí, que fue el comandante de la todopoderosa Guardia Republicana antes de volar a Emiratos Árabes Unidos, donde permanecía en arresto domiciliario, rompió su silencio para prometer: «Lideraré la batalla hasta que el último hutí sea expulsado de Yemen» y aseguró que «la sangre de mi padre será el infierno que sonará en los oídos de Irán», país al que acusa de dar apoyo militar a unos rebeldes que son zaidíes, una rama del islam chií, la misma secta que es mayoritaria en la república islámica.

El hijo de Saleh, hasta ahora recluido porque hasta el sábado su padre mantenía una alianza con los hutíes, habló para el canal saudí Al Ekbariya y puede convertirse en un actor clave para el gobierno de Riad, que desde 2015 trata de acabar con los rebeldes hutíes. Ahmed Alí parece dispuesto a heredar el puesto de su padre, algo muy habitual en los países árabes, y llamó a sus seguidores a «hacer frente a todos los enemigos de la patria, a quienes tratan de destruir su identidad y sus logros para humillar a Yemen y a los yemeníes». El mensaje que puede tener un efecto directo en el campo de batalla ya que su padre gobernó el país durante 33 años y contaba con amplio apoyo entre líderes tribales y unidades de las fuerzas armadas.

Un mensaje similar al del actual presidente, Mansour Hadi, quien realizó un llamamiento a «todos los yemeníes que viven en las provincias que sufren la presencia de la milicia criminal y terrorista de los hutíes» para que se «revelen y los expulsen».

Después de una semana de combates en Saná, la muerte de Alí Abdulá Saleh impuso una calma tensa en las calles de la capital.

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