El heredero saudí allana su camino al trono

En la cúpula. De arriba a abajo, Muteb Bin Abdulá, Alwalid Bin Talal y Alwalid al-Ibrahim. En la imagen principal, Mohamed bin Salmán. :: afp / efe
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En la cúpula. De arriba a abajo, Muteb Bin Abdulá, Alwalid Bin Talal y Alwalid al-Ibrahim. En la imagen principal, Mohamed bin Salmán. :: afp / efe

Mohamed bin Salmán ordena la detención de 11 príncipes, 4 ministros y decenas de exministros y hombres de negocios

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

El joven príncipe heredero al trono de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, conocido como MBS, dio un nuevo golpe de fuerza en el reino y la comisión anticorrupción, que él mismo acaba de crear y preside, ordenó la detención de once príncipes, cuatro ministros y decenas de exministros y hombres de negocios de diferentes sectores. Una purga sin precedentes en la cúpula de un sistema en el que, según el fiscal del Estado, el jeque Saud al Moyeb, que forma parte de la nueva comisión formada mediante decreto real, «los sospechosos tienen los mismos derechos y reciben el mismo trato que cualquier otro ciudadano saudí. La posición y el estatuto de un sospechoso no influye en la aplicación firme y justa». Una medida que refuerza la popularidad interna de un futuro monarca que quiere presentarse ante los suyos como el auténtico regenerador de un sistema marcado por décadas de inmovilismo y que es la cara visible del 'Proyecto de la Visión de Arabia Saudí 2030', un plan que busca reducir la dependencia del petróleo a través de la diversificación de las inversiones y fuentes de ingresos, una tarea titánica en un país en el que el 70 % de su economía depende de la venta de hidrocarburos.

Aunque en un primer momento no se desvelaron las identidades de los apresados, con el paso de las horas medios como el diario Sabq filtraron algunos nombres de personalidades muy relevantes dentro de la política y economía del país. El jefe de la Guardia Nacional, Muteb Bin Abdulá, hijo del difunto rey Abdulá bin Abdulaziz, y el director del imperio televisivo saudí MBC, Al Walid al Ibrahim, cuñado del difunto rey Fahd, están dentro de una lista que encabeza el príncipe Alwalid Bin Talal, uno de los hombres más ricos del mundo, que a través de su empresa Kingdom Holding tiene intereses en compañías como Citigroup, 21st Century Fox y Twitter.

Las autoridades defendieron estas detenciones con el lema de que «todos los ciudadanos son iguales ante la ley», pero analistas y expertos interpretaron la sorpresiva medida como un nuevo paso del futuro monarca para allanar su camino a un trono en el que parece no desea tener competidores de ningún tipo. En la larga relación de altos cargos detenidos también salieron a luz los nombres del príncipe Turki bin Abdalá, exalcalde de Riad e hijo del rey Abdalá; Adel bin Mohamed, ministro de Economía y antiguo alcalde de Yeda; o el emir Fahd bin Abdalá bin Mohamed, exministro de Defensa.

LAS CLAVES El futuro monarca se presenta como regenerador de un sistema marcado por el inmovilismo

El analista de Oriente Medio de la Universidad de Princeton, Bernard Haykel, consultado por la agencia Reuters, calificó el movimiento de «populista», pero aseguró que «tiene mucho sentido, ya que muchos príncipes, hombres de negocios y burócratas son corruptos, aceptan sobornos y están metidos en todo tipo de acuerdos turbios», pero alertó que «el hecho de ver a algunos de los hombres de negocios más importantes del país entre rejas tendrá un efecto directo en el sector privado y puede haber una fuga de capital».

El nuevo hombre fuerte del reino, que tiene tan solo 31 años, tiene una doble agenda interna y externa que aplica con mano de hierro y con el visto bueno absoluto del actual monarca, su padre, el octogenario Salman Bin Abdulaziz. A nivel exterior ha sido el responsable de lanzar la guerra en Yemen contra los milicianos hutíes y se ha aliado con Israel para intentar frenar la expansión de Irán, la gran potencia chií que gana terreno en el corazón del mundo árabe gracias a su papel en las guerras de Irak y Siria. El heredero también es el impulsor del bloqueo impuesto a Catar desde el 5 de junio tras acusarle de promover el terrorismo en la región, un bloqueo en el que participan también Bahrein, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. La salida de Barack Obama y el cambio de inquilino en la Casa Blanca ha supuesto todo un estímulo para este joven gobernante que fue el encargado de negociar directamente un acuerdo sin precedentes, de 110.000 millones de dólares, para la compra de material bélico a EE UU en la visita de Trump a Riad en mayo, el primer viaje oficial que realizó como presidente y que sirvió para asentar las bases de su nuevo eje anti iraní.

La carrera de MBS ha sido meteórica desde la llegada al trono de su padre en enero de 2015, y, además de la recién creada comisión anticorrupción responsable de la gran purga, aglutina en sus manos la jefatura de la Corona, el puesto de viceprimer ministro, la cartera de Defensa y la dirección del poderoso Consejo Económico y de Asuntos de Desarrollo, órgano que supervisa la Saudi Aramco, la principal compañía productora de petróleo del mundo, lo que le ha convertido en el auténtico hombre fuerte del reino o 'Mr. Everything' (el Señor Todo, tal y como le apodan algunos diplomáticos occidentales).

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