Los evangélicos aplauden al jefe de la Casa Blanca

M. GALLEGO NUEVA YORK.

Los que disfrutan mofándose de Trump tuitearon vídeos sobre cómo se le trababa la lengua con el 'God Bless United States', que sonó más a 'Dios Bendiga a las Naciones Unidas', pero los evangélicos encontraron una señal más importante de que el presidente está de su lado: el árbol de Navidad que tenía detrás.

La batalla por la Navidad o las fiestas, como prefieren decir quienes pretenden incluir a todas las religiones, es una de las claves políticas para entenderse con esa base electoral. Para Jerusalén no necesitaban mensajes ocultos, porque según dijo después el telepredicador Pat Roberson, «los judíos ya tomaron la soberanía final de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días». Dividir la ciudad santa iría «contra la palabra de Jesucristo», dijo ayer a sus millones de seguidores. Por su parte, el pastor John Hagee, líder de Cristianos Unidos por Israel, aseguró que si Trump cumple su promesa de trasladar la embajada «será recordado durante miles de años por su valor».

Se trata de una inversión de 60 millones de votos potenciales para su reelección, pero Trump tiene un valor más seguro: el multimillonario Sheldon Adelson, que donó cerca de 35 millones a la campaña de Trump y otros 80 al resto de candidatos republicanos. El magnate de Las Vegas se comunica con el yerno del presidente, Jared Kushner, al que se da crédito por proponer el traslado de la embajada. Su grupo de la Coalición Republicana Judía le había pedido que dejase de ser neutral y al fin lo ha conseguido.

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