La decisión de Trump sobre Jerusalén se cobra su primera víctima mortal

Miles de palestinos se enfrentan en Gaza y Cisjordania a las fuerzas de seguridad israelíes durante el 'viernes de la ira' convocado por Hamás

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

El 'viernes de la ira' reunió a miles de manifestantes en los territorios palestinos y en países musulmanes de todo el mundo para protestar contra la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel. Por segundo día consecutivo la violencia fue protagonista en diferentes puntos de Cisjordania y Gaza, donde se produjeron choques con las fuerzas israelíes en los que al menos un palestino perdió la vida y hubo decenas de heridos, según datos de la Media Luna Roja. Los militares volvieron a emplear material antidisturbios y munición real para disolver a los manifestantes. A última hora de la tarde las alarmas sonaron en varias localidades israelíes próximas a Gaza y el sistema antimisiles 'Iron Dome' (cúpula de hierro) interceptó un cohete lanzado desde la Franja, según informó el Ejército hebreo.

Durante la mañana todas las miradas apuntaban a la Ciudad Vieja de Jerusalén, corazón de la parte oriental de la ciudad ocupada por los israelíes en 1967. Decenas de miles de fieles acudieron a la oración e Israel, pese a los llamamientos a las protestas realizados por las facciones palestinas, no efectuó un gran despliegue de fuerza, ni impuso restricciones especiales para el acceso a la Explanada de las Mezquitas, como sí lo había hecho en el pasado cada vez que existía riesgo de incidentes.

«No tenemos indicios de que habrá disturbios por tanto no hay ninguna restricción de edad. Si hubiera disturbios, responderíamos inmediatamente», declaró el portavoz de la Policía, Micky Rosenfeld, a los medios congregados en la Puerta de Damasco, principal punto de acceso a la Ciudad Vieja. La previsión se cumplió y la oración terminó sin mayores problemas, nada que ver con la tensión vivida este verano durante los incidentes en torno a la mezquita de Al-Aqsa. «La declaración de Trump no cambia nada porque diga lo que siga Jerusalén seguirá siendo una ciudad santa para nosotros», aseguraba el joven Yussef nada más salir del rezo a paso ligero porque «no quiero verme metido en líos, no sirve de nada».

Protestas mundiales

Las palabras de Trump ocasionaron una movilización global tras la oración principal del viernes en países como Egipto, Jordania, Irak, Baréin, Sudán o Túnez, donde se organizaron concentraciones de rechazo a la decisión estadounidense. La marcha más multitudinaria tuvo lugar en Estambul, donde más de diez mil personas tomaron el centro histórico de la ciudad al grito de eslóganes como 'USA asesino, Trump terrorista'. Después de la amenaza del presidente, Recep Tayyip Erdogan, de romper relaciones diplomáticas con Israel, el portavoz del Gobierno, Bekir Bozdag, subrayó una vez más que el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén «conllevará todo tipo de crisis, caos y combates».

El lunes Erdogan recibirá a su homólogo ruso, Vladímir Putin, para abordar la situación en Siria y el malestar generado por la decisión de Trump y el miércoles Estambul acogerá una cumbre extraordinaria de líderes de la Organización por la Cooperación Islámica (OIC), que reúne a 57 países de mayoría musulmana.

El final de los dos Estados

El secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson, trató de suavizar las palabras de su presidente y aclaró que «no indicó ningún estatus final para Jerusalén. Fue muy claro en que el estatus final, que incluye las fronteras, sería negociado y decidido por las dos partes». Tillerson también ahondó en el traslado de su legación diplomática a la ciudad santa, que «podría demorarse dos años». Pero estas aclaraciones no sirvieron para apaciguar a los miles de manifestantes que se echaron a las calles.

El descontento y la depresión se palpa en las calles palestinas y en los despachos de sus dirigentes tratan de buscar nuevos caminos para hacer frente a la decisión de Estados Unidos. El negociador jefe, Saeb Erekat, declaró al diario israelí 'Haaretz' que la medida aprobada por Trump supone «el final de la solución de los dos Estados, por lo que es momento de transformar nuestra lucha para conseguir un solo Estado en las fronteras de la Palestina histórica, desde el mar al río Jordán, en el que todos tengamos los mismo derechos». Desde la ONU, sin embargo, reiteraron que «no hay alternativa a la solución de los dos Estados».

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