Casi cien muertos en Siria al aumentar el Gobierno y Rusia los ataques a la oposición

MIKEL AYESTARAN J ERUSALÉN.

El califato del grupo yihadista Estado Islámico (EI) es historia, pero la guerra en Siria sigue abierta y los ejércitos de El-Asad y Rusia han intensificado sus bombardeos contra bastiones opositores en las últimas jornadas. Decenas de civiles han muerto, al menos 94 según los datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), en los ataques aéreos de esta semana en la provincia de Idlib y en Ghouta, la zona rural del cinturón de Damasco con presencia opositora. Naciones Unidas pide a todas las partes «una tregua humanitaria de al menos un mes», pero hace tiempo que nadie escucha sus llamamientos y las imágenes que llegan de los lugares en conflicto vuelven a mostrar la dimensión de la tragedia.

Esta escalada de tensión se produce a falta de dos semanas para que arranque la novena ronda de conversaciones de paz en Astaná. Se trata de un proceso que cuenta con el respaldo de Rusia, Turquía e Irán, y que, sobre el papel, había establecido cuatro zonas de distensión. Ghouta e Idlib están dentro de las supuestas áreas donde debería respetarse el alto el fuego, pero la realidad es muy diferente y lo que se firmó en Kazajistán no se respeta sobre el terreno. La ONU solicitó «un cese inmediato de las hostilidades» ante la «situación extrema» para «permitir la distribución de ayuda humanitaria, la evacuación de heridos y pacientes en estado crítico, y aliviar el sufrimiento» de civiles. La situación es especial grave en Ghouta, donde cerca de 400.000 civiles viven cercados por el Ejército desde 2013. En este enclave operan grupos como el Ejército de Islam, Ahrar el-Sham, Failak Rahman y el Frente Al-Nusra y es una de las mayores amenazas para el Gobierno.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos