Catar desafía a Arabia Saudí y restablece relaciones con Irán

El emir de Catar, Tamin ben Hamad al-Tani . :: afp
El emir de Catar, Tamin ben Hamad al-Tani . :: afp

Romper con Teherán era una de las demandas de Riad para levantar el bloqueo que lidera contra Doha, a la que acusan de «promover el terrorismo»

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Catar no solo no da marcha atrás ante el bloqueo impuesto desde el 5 de junio por Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, sino que anunció que retoma las relaciones diplomáticas con Irán, el gran gigante chií de la región, y reabrirá su Embajada en Teherán. Con esta nueva medida, las autoridades de Doha persiguen «estrechar las relaciones bilaterales en todos los campos» con los iraníes, según informaron en un breve comunicado de prensa. Desde Irán calificaron de «lógico» y «positivo» este paso dado por los cataríes y el portavoz de Exteriores, Bahram Qasemi, aseguró a la agencia oficial Irna que, en un Oriente Medio cada vez más inestable, «la única forma» de garantizar la seguridad es «la normalización y promoción de las relaciones entre los países de la región».

Romper los lazos con Irán era una de las 13 demandas que Arabia Saudí y sus aliados pusieron sobre la mesa a Catar para levantar el bloqueo. Los cataríes se negaron a aceptar estas exigencias y anunciaron que nunca negociarían bajo presión, por lo que tampoco han cerrado el canal Al-Yasira o han pedido a Turquía que retire a sus tropas del país, otras dos peticiones del documento. La vuelta a la normalidad en las relaciones diplomáticas con Irán, país con el que comparte el mayor yacimiento gasero del mundo, confirma el nuevo rumbo que adopta Doha y su deseo de mantener una política externa autónoma, sin depender de la agenda del vecino saudí, que le acusa de «promover el terrorismo» en la región y respaldar a grupos como los Hermanos Musulmanes. Catar niega todas las acusaciones.

Los cataríes cerraron su legación en Teherán en enero de 2016 cuando la ejecución de un destacado clérigo chií en Arabia Saudí provocó un asalto popular a la Embajada de este país en la capital iraní y a su consulado en Mashad, ciudad próxima a la frontera con Afganistán. Fue un gesto de solidaridad con el entonces aliado que también fue seguido por otros países, pero que ahora parece parte de un pasado lejano.

Peregrinación a la Meca

El anuncio sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas se produjo pocos días después de que Riad decidiera reabrir de forma temporal su frontera terrestre con el pequeño reino para permitir a sus ciudadanos peregrinar a la Meca de cara al Hajj, la peregrinación que todo musulmán debe realizar a la ciudad santa al menos una vez en su vida, según el Corán. Esta decisión fue interpretada desde el exterior como un acercamiento entre vecinos, pero parece que fue una medida absolutamente puntual y basada en motivos estrictamente religiosos.

Catar hace frente día a día al bloqueo gracias al apoyo turco e iraní, que mantienen puentes aéreos para el envío de alimentos, pero, sobre todo, Doha tiene el respaldo de EE UU, que mantiene allí su principal base en Oriente Próximo. Pese al bloqueo, a mediados de junio los estadounidenses firmaron una venta millonaria de aviones de combate. Un contrato que se firmó apenas unas semanas después del viaje oficial de Donald Trump a Riad en el que se alineó con las tesis de los saudíes, señaló a Catar como promotor del terrorismo y también cerró una venta multimillonaria en armamento de última generación.

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