Alejada de la 'revuelta verde' contra Ahmadineyad

Los líderes de la sublevación de 2009 contra el régimen continúan en arresto domiciliario

M. AYESTARAN JERUSALÉN.

A diferencia de lo ocurrido en 2009, cuando los iraníes desafiaron al sistema para mostrar su ira por la reelección de Mahmud Ahmadineyad como presidente, esta vez Teherán es, hasta el momento, un mero testigo de unas protestas que se desarrollan principalmente en las provincias y en las que el factor económico ha sido el motor que con el paso de los días ha desembocado en reivindicaciones políticas contra el régimen.

Los líderes de la conocida como 'revuelta verde', Mehdi Kerrubi y Mir Husein Musavi, siguen en arresto domiciliario y en aquellos días fueron las clases medias y altas de Teherán las que lideraron unas movilizaciones en las que se pedían apertura y cambios, pero no se escuchaban eslóganes sobre la economía.

«Las protestas nunca son buenas para los negocios, pero se trata de movilizaciones puntuales y en zonas rurales, por lo que no creemos que afecten demasiado a los negocios», apunta un empresario europeo con larga experiencia en el país y que recuerda que «en 2009, cuando la capital se levantó, se trabajaba durante el día y se protestaba por la noche». Los iraníes esperaban que todo se arreglaría de forma inmediata tras la firma del acuerdo nuclear, pero «hay que tener paciencia. Las empresas extranjeras van llegando poco a poco después de los años de las sanciones, en los que casi todo el mundo salió. Queremos estar aquí, hay interés, aunque es cierto que la política de Donald Trump causa recelo». El presidente estadounidense ha apoyado abiertamente las protestas y pide a los iraníes que mantengan las movilizaciones para acabar con 39 años de república islámica.

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