El opositor ruso Navalni, detenido en una nueva jornada de lucha contra Putin

Partidarios de Alexéi Navalni se enfrentan a la policía durante la manifestación celebrada en San Petersburgo. :: ANATOLY MALTSEV / efe/
Partidarios de Alexéi Navalni se enfrentan a la policía durante la manifestación celebrada en San Petersburgo. :: ANATOLY MALTSEV / efe

Promueve el boicot a las elecciones presidenciales de marzo, en las que no puede participar al haber sido condenado en dos procesos judiciales

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

La semana pasada ya advirtió el Ministerio del Interior ruso que, en periodo de campaña electoral, se reprimiría con «dureza» cualquier manifestación no autorizada. La de ayer en Moscú contra unas «pseudoelecciones sin candidatos» alternativos al presidente Vladímir Putin no contaba con los correspondientes permisos, lo que provocó uno de los mayores despliegues policiales que se recuerdan. Por eso hubo cargas de los antidisturbios y detenciones, entre ellas la del líder opositor Alexéi Navalni, que fue quien convocó la jornada de lucha a favor del boicot de las elecciones del próximo 18 de marzo, a las que su polémica inhabilitación le impide presentarse.

Sin embargo, no hubo violencia por parte de los manifestantes. Cuando Navalni fue arrestado caminaba pacíficamente con sus partidarios por la céntrica calle Tverskaya en dirección hacia la plaza Pushkin. La Comisión Electoral Central rechazó su candidatura en diciembre, por haber sido condenado en sendos procesos, según él y sus abogados, «amañados», y sus intentos de recurrir tal decisión no han dado resultado.

De ahí que las movilizaciones llevadas a cabo ayer a lo largo y ancho de Rusia fueran bautizadas con el nombre de «huelga de electores». «No participaré en unos comicios que no son tal», «No tenemos a quién elegir» o «Rusia sin Putin», rezaban muchas de las pancartas exhibidas durante las protestas celebradas en más de un centenar de ciudades rusas con participación de decenas de miles de personas. Hubo manifestaciones de solidaridad en Berlín, Londres, Praga y Nueva York.

Se practicaron unos 250 arrestos en las movilizaciones llevadas a cabo en todo el país

En toda Rusia se practicaron ayer, según la oposición, unas 250 detenciones. En algunos sitios las concentraciones estaban autorizadas pero en otros no, como ha sido el caso de la capital rusa y de San Petersburgo. El Ayuntamiento de Moscú propuso a Navalni un itinerario para la marcha muy alejado del centro, pero éste optó por aplicar su propio plan a sabiendas de que acabaría otra vez entre rejas.

Una sierra circular

«Nos proponen siempre que nos reunamos en la periferia o en la profundidad de los parques, pero tenemos el mismo derecho a hacerlo en el centro de la ciudad que las fuerzas progubernamentales», escribía estos días en su blog el dirigente opositor. Lo cierto es que, por desobedecer a las autoridades, es la cuarta vez que le detienen en un año.

Mientras comenzaba la manifestación en Moscú, la Policía irrumpió en los locales de la organización que dirige Navalni, la llamada Fundación de Lucha contra la Corrupción (FBK) con el pretexto de que habían recibido un aviso de bomba. Utilizaron una sierra circular para echar a abajo la puerta y acceder a la habitación en donde se suponía que estaba el explosivo, pero en realidad hallaron lo que realmente buscaban, el estudio desde donde ofrecían a través de Youtube la retransmisión en directo de las protestas. Lograron interrumpir la emisión, pero se reanudó después desde otro lugar. Detuvieron además a cinco activistas y se cree que pretendían haber encontrado allí a Navalni.

El principal adversario político de Putin fue ayer conducido a una comisaría en la calle Yakimanka, no lejos del Kremlin, y se le acusó de «violar la normativa sobre la celebración de actos públicos». Mañana o pasado será puesto ante el juez y, con toda probabilidad, condenado a unas tres semanas de prisión menor. La última vez que cumplió 20 días de arresto por el mismo «delito» fue en octubre.

Por si no fuera suficiente su inhabilitación, la Justicia rusa disolvió hace una semana el equipo de campaña de Navalni, una fundación llamada Quinta Estación. El Kremlin está siendo implacable en la labor de desactivar al político que más teme.

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