El Nobel de la Paz lanza un mensaje a Trump

Beatriz Fihn celebra el galardón en la sede de la ICAN en Ginebra. :: Martial Trezzini / efe

El galardón supone un llamamiento a los países que cuentan con arsenal atómico para que inicien negociaciones para su eliminaciónEl comité noruego premia a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares

ANJE RIBERA

Donald Trump era uno de los 318 candidatos al premio Nobel de la Paz 2017 a propuesta de un compatriota cuya identidad no se ha dado a conocer, pero que consideraba que su «ideología de paz por la fuerza» le hacía merecedor al galardón. El presidente de Estados Unidos no obtuvo el respaldo del comité noruego, pero sin duda en gran parte se debe a él que ayer el reconocimiento recayera en la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés). Su innegable protagonismo en la creciente tensión con Corea del Norte o el hecho de declararse partidario de romper el acuerdo atómico alcanzado en 2015 por su predecesor, Barack Obama, con Irán han vuelto a abrir el debate sobre el peligro del armamento nuclear y han hecho que desde Oslo se decidiera dar un toque de atención sobre los riesgos de un repunte.

Tan sorprendente como necesario, el reconocimiento a la labor realizada durante una década por la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares para prohibir la bomba atómica supone toda una declaración de intereses y un aviso a la Casa Blanca para que no eche por tierra los esfuerzos realizados en los últimos años para que preserve el pacto con Teherán.

«Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se utilicen las armas nucleares es más alto de lo que nunca», declaró la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen. «Algunos países modernizan sus arsenales nucleares y es real el peligro de que cada vez más países se procuren armas nucleares, como Corea del Norte» añadió.

Era esperada una recompensa del Nobel a los esfuerzos para diluir la amenaza atómica, pero la ICAN no estaba entre los favoritos. Setenta y dos años después de las bombas atómicas estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki, en principio contaban con más opciones el exsecretario norteamericano de Estado, John Kerry, y el canciller persa, Mohamad Javad Zarif, los principales artífices del convenio firmado hace dos años. Sin embargo, el jurado valoró finalmente que ello supondría un gesto abiertamente hostil hacia Trump. Al escoger a la ICAN el mensaje parece más sutil, aunque mantiene su firmeza sobre la necesidad de preservar el acuerdo con Irán. «Este premio no va contra nadie» , subrayó, no obstante, Reiss-Andersen.

De cualquier forma, hay serias dudas sobre la eficacia de la decisión del Nobel y su capacidad de influencia en Washington. De hecho, fuentes de la Casa Blanca aseguran que «en los próximos días» Trump se negará a certificar ante el Congreso el cumplimiento del acuerdo por parte de Irán. La ley obliga al presidente a informar a la cámara cada noventa días si la otra parte respeta el pacto y si el levantamiento de las sanciones es de interés nacional.

Trump también fue el centro de las primeras palabras de la ICAN al conocer que había sido reconocida con el galardón. «La elección del presidente incomodó a mucha gente por el hecho de que pueda autorizar por sí solo el uso de las armas nucleares», declaró la directora de la campaña, Beatrice Fihn, en Ginebra. «Las armas nucleares no aportan seguridad ni estabilidad», como demuestra que la gente en Estados Unidos, Japón y Corea del Norte no se «sienta especialmente segura», añadió.

«Declaraciones incendiarias»

Fihn condenó las «declaraciones incendiarias» de Trump y alertó de que «podrían conducirnos a todos facilmente, inexorablemente, hacia un horror sin nombre». Hizo referencia, en este caso, al conflicto con Corea del Norte, cuyo líder supremo, Kim Jong-un, fue blanco asimismo de las censuras por la prueba de una bomba de hidrógeno realizada el pasado mes de septiembre.

El Comité Nobel destacó al anunciar el premio los pasos dados por la ICAN -que sucede en el palmarés al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, premiado en 2016 por sus esfuerzos para poner fin a más de medio siglo de conflicto- para garantizar el avance hacia un mundo libre de armas nucleares. «Ha sido el actor líder de la sociedad civil», subrayó Reiss-Andersen.

El jurado de Oslo argumentó que su decisión se amparaba en el trabajo de la campaña premiada «para llamar la atención ante las catastróficas consecuencias humanitarias» que derivan de «cualquier uso de las armas nucleares» y por sus «revolucionarios esfuerzos» para lograr un tratado de prohibición de armas atómicas. En este sentido, insistió en que las armas atómicas representan una «constante amenaza a la humanidad y a toda la vida en la Tierra», y recordó que a pesar de su capacidad destructiva «todavía» no existe una prohibición legal internacional contra estos arsenales.

«Mediante su trabajo, la ICAN ha ayudado a llenar este vacío legal», destacó el comité del Nobel. «Un importante argumento en el razonamiento para la prohibición de las armas nucleares es el inaceptable sufrimiento humano que una guerra nuclear causaría». Subrayó, asimismo, que la ICAN es una «fuerza impulsora» a nivel internacional para involucrar a todos los países del mundo en los esfuerzos para «estigmatizar, prohibir y eliminar las armas nucleares».

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